El miércoles 11 de agosto se verá en Europa el último eclipse solar de este siglo y el 18 de agosto se presentará una conjunción planetaria donde los planetas tomarán forma de cruz cuyo centro será la Tierra. Estos dos hechos son fenómenos netamente naturales y no va a pasar nada extraordinario aunque Nostradamus haya profetizado el fin del mundo o aunque figure en las «predicciones mayas».

Este fin de siglo y de milenio ha servido para que miles de charlatanes le saquen jugo al miedo de las personas. Los medios de comunicación han sido los primeros en aprovecharse de la situación haciéndole eco a la propuesta publicitaria de tanto brujo de mediopelo.

No es sino sentarse a ver la televisión para toparse con Javis y su tarot —un oportunista que hasta tiene agencia de modelos—, con Jota Mario Valencia y su librito sobre ángeles —que se consigue a «módicos» precios en cualquier librería—, o con gente que habla de velas moradas para la plata y de no se cuál color para el amor.

Esta charlatanería ha llegado a tal extremo que hace días me quedé estupefacto viendo dizque  una experta en «feng-shui», diciendo que si uno deja abierta la tapa del sanitario se van los pensamientos y nadie lo quiere a uno. ¿No le parece ridículo?

Pero eso no es todo. Aparte de la «Nueva Era» —la de la estupidez—, hasta de las cosas más técnicas como son los computadores se han aprovechado para hacer terrorismo de fin de milenio (milenarismo) como pasó en Europa en el año 999. El problema conocido como Y2K, no va a ocasionar accidentes aéreos, ni va a parar el marcapasos de nadie, ni se va a perder la plata del banco.

Todo eso es puro terrorismo barato. Porque ante todo hay que recordar que el 2000 no representa nada, es apenas una convención cronológica que ha tenido muchos ajustes y que ni siquiera señala con exactitud el nacimiento de Cristo.

Cuando el 11 no pase nada, estos mensajeros alarmistas anunciarán lo del 18 y luego hablarán del 31 de diciembre y más adelante del 5 mayo del 2000 (etc.), porque saben que hay incautos cagados del susto, gastándose sus centavos en velas y escapularios como si la muerte diaria de decenas de colombianos no fuera lo suficientemente grave como para seguir creyendo en el fin del mundo.   Claro que por si acaso… ♦

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Posted by Saúl Hernández

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