Colombia es un país inculto. Inculto en todo pero principalmente en política. En ningún país del mundo que se precie de ser serio se concibe que seis millones de electores le den la presidencia a cualquiera por el simple hecho de evitar que gane otro. Durante el cuatrienio de Samper nos vendieron la idea de que todos los problemas del país se debían a que su campaña había sido financiada con los dineros del Cartel de Cali. ¡Qué superficialidad! Desde hace treinta años por lo menos, desde el gobierno de Misael Pastrana, el país está invadido de dineros calientes que lo han comprado todo sin ninguna excepción, desde presidentes hasta futbolistas, pasando por la misma Asamblea Nacional Constituyente de 1991.

Entonces la gente se convenció de que Samper y todo lo que tuviera que ver con él era malo. Eso determinó su muerte política y en el mismo barco se hundió Horacio Serpa Uribe. La gente sintió que votar por Serpa iba a empeorar las cosas porque sí, porque estaba «tocado» por Samper y se decidieron a votar contra él. Seis millones de personas estaban dispuestas a votar  contra el «bigote» aunque ello significara darle el timonel del país a la misma Regina 11, a Clímaco Urrutia o a Paquita Gallego.

Por eso Andrés es presidente, un hombre del que se sabe que fue pésimo estudiante, pésimo alcalde de Bogotá, pésimo periodista, pésimo perdedor… Así, en  medio de la meritocracia que reclamaba Noemí, Colombia está en manos de un inútil que si no fuera hijo de rico sería un «don nadie» y ese pelele es el que trata de gobernarnos en la peor época de nuestra historia porque a la violencia sin control se ha unido la debacle económica, una hecatombe que apenas comienza y de la cual no se sabe cuando saldremos, si es que salimos…

No se puede negar, sin embargo, que Pastrana tiene sus méritos: dos hijas preciosas, un hijo apuesto, una esposa de ensueño. Su familia parece de revista, su discreción, su elegancia. Eso también es importante porque la gente los ve como un ejemplo, pero… pare de contar: tenemos un Presidente que lleva ocho meses echándole la culpa de todo al anterior, le ha faltado gallardía para reconocer su incapacidad e incompetencia. Ah, faltó poco para que culpara a Samper del terremoto de Armenia.

El anterior fue el peor presidente de la historia pero Pastrana parece dispuesto a superar esa deshonrosa distinción, aunque sin reconocer sus pecados. Si lo que se quiere es culpar a alguien de la situación actual del país hay que ir más atrás y evaluar la apertura económica —el boquete— de César Gaviria Trujillo. Nuestra industria ineficiente está tan lejos de poder competir con los productores extranjeros que poco a poco los diferentes sectores industriales han ido cayendo como fichas de dominó. Ya lo había dicho el escritor Rafael Humberto Moreno Durán:  «un presidente nombrado en un cementerio y con apellido de funeraria no puede ser bueno para el país».

Tampoco es bueno el actual, ni lo fue el anterior, ni lo iba a ser Serpa. Que Dios bendiga a Andrés y lo ilumine para que cierre la apertura y recupere la producción. Por ideas neoliberales y exigencias del Banco Mundial y el Fondo Monetario Internacional no podemos morirnos todos. ¿Será que el tonto presidente de los tontos nos saca de la olla? ¿Será capaz? (Que Dios nos bendiga, que Dios me bendiga y se apiade de Colombia).♦

También le puede interesar

Posted by Saúl Hernández

Deja un comentario