TANTA ALHARACA que hacen en Colombia los políticos para después salir con tremendos chorros de babas cuando la gente, incauta como burros de San Antero, de esos —o de esas— a los que les hacía poemas Raúl Gómez Jattin, los llevan de las urnas a las sillas de la burocracia.

Qué tal acaso si esta belleza de Enrique Peñalosa no hubiera estudiado tanto para ser alcalde de la Capital. Él dice que se preparó varios años tan sólo para eso y ha cometido tantas burradas que no se sabe qué  habría pasado de no haberse preparado tanto.

La gente siempre está dispuesta a perdonar bestialidades porque nadie es perfecto, pero mientras uno paga impuestos el alcalde de Bogotá despilfarra el presupuesto. Primero gastó 600 millones en las famosas calcomanías para el programa de restricción de tráfico automotor, las cuales ni siquiera se ven. A cualquier distancia es más visible la placa que la calcomanía y como si fuera poco las mandaron a hacer a México mientras la industria nacional está en la bancarrota. ¡Ah!, y no se nos olvide: la firma que obtuvo la licitación fue inventada para ganarse el negocito.

Ahora el alto Peñalosa se está gastando 700 millones en una pendejada que se llama ‘bolardos’, ¡como si la gente no pagara altísimos impuestos de rodamiento para salir en su carro a donde le dé la gana! En todo el mundo la gente va y parquea si hay puesto, y hay parquímetros en todas partes.

Peñalosa no se ha dado cuenta de que en vez de reprimir puede poner parquímetros y ganar billetico para él y sus compinches, plata que la gente paga gustosa porque puede parquear con tranquilidad sin que coarten su libertad de ciudadano que paga impuestos.

Otra cosa es pagar por tanto peaje injustificado en carreteras en pésimo estado. Dice el alcalde gomelo que va a poner peajes para entrar a Bogotá a recorrer su ‘amplia malla vial’. Si nos atenemos a que malla es algo lleno de huecos debemos aceptar que no miente, pero ¡qué inmoralidad poner peajes para eso! A estas alturas nos damos golpes de pecho: ¡Perdónanos Señor por no haber elegido a Moreno de Caro!. (El ya viejo dilema de qué es peor; ¿el Sida o el cáncer?).

Pero no le demos tan duro a este burro de corbata fina que no es el único que hace las cosas mal, que en Medellín también hay unas perlas para mostrar. Ya Juan Gómez Martínez resultó ser muy sabiondito en temas futbolísticos, y hasta parece que va a asesorar al Mostaza Merlo en Nacional. Pues bien, el alcalde se está gastando unos buenos millones agrandando la cancha del estadio Atanasio Girardot que porque en cancha grande hay mejor fútbol.

Claro que él es la única persona en Medellín que se cree ese cuento. Si eso fuera cierto el Envigado Fútbol Club sería campeón todos los años y jugaría ‘como los dioses’ pues su cancha es grandísima, la más grande del país; tanto que los jugadores salen mamados —nada que ver con Lewinsky— y los partidos son malísimos porque todos quieren guardar energías. Correr esa cancha 90 minutos es un suicidio.

Mientras tanto, los peajes al aeropuerto de Rionegro subieron más del 100 por ciento, la entrada al aeroparque Juan Pablo II también subió onerosamente porque, según su director, “no se puede trabajar a pérdida”, y en el Concejo piensan en un impuesto al uso de teléfonos celulares.

Impuestos, peajes, Iva hasta por respirar, dos por mil (dos ricos se salvan por cada mil pobres que se joden), corrupción, ineptitud… andamos muy mal. Mucha gente se pregunta si el Mono Jojoy podría ofrecer un panorama mejor y Valencia Cossio lo advirtió con su famosa frase del 7 de agosto anterior: “…cambiamos o nos cambian”, nos cambian por Jojoy fue lo que quiso decir, creo. Por el momento toca seguir aguantándonos a estos derrochones. ¿O será cuestión de incapacidad cerebral?♦

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Posted by Saúl Hernández

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