Muy a pesar de todo lo que pasa en Colombia es un imperativo decir que no todo es malo, aunque en materia política cualquiera se preocupa al ver la manada de payasos inútiles que dicen representarnos, principalmente los que hacen parte del parlamento colombiano. Por eso, hoy queremos destacar a dos funcionarios que no saben de política, que sólo entienden de trabajar y servirle a la gente. Ellos son Jorge Enrique Vélez y José Roberto Hoyos Gómez.

Pero, ¿quiénes son? Jorge Enrique es la estrella del Municipio de Medellín, es el Secretario de Tránsito. Hoyos Gómez es el viceministro de Agricultura. Ninguno sabe de cuotas políticas, de influencias ni de maquinaciones. Estoy seguro de que nunca van a estar envueltos en escándalos de corrupción ni por acción ni por omisión porque su vanidad es nula: no les interesa el maquillaje ni figurar en las fotos de coctel. Su ambición de dinero es la normal de quien quiere sostener dignamente a su familia y poder seguir trabajando con ganas y convicción.

La cultura de estos señores es la del trabajo y la honestidad, la cultura de la vieja Antioquia que los vio nacer, no la cultura de la estafa y la mentira que tanto nos indigna y que hoy pulula en las entidades públicas y en casi todas las esferas de la vida nacional.

Como Secretario de Agricultura de Antioquia, Hoyos Gómez llevó su vaca «Soñadora» a vivir en el cuarto piso de la Gobernación, pero no con una actitud de irreverencia o como una chifladura estilo Antanas Mockus, si no como un símbolo de su trabajo con los campesinos. Allí mismo implementó los «mercasueños campesinos» para que cada mes, ellos llevaran cosechas y vendieran sus productos sin intermediarios. La idea se la llevó para el Ministerio y por su juventud, inteligencia y naturaleza humana es evidente que sus buenas obras apenas comienzan; será protagonista de mejores historias en la Colombia del milenio que se avecina.

De Jorge Enrique hay que decir que tiene una idea fija en la mente: hacer hasta lo imposible por mejorar el tránsito de Medellín. Ha implementado toda clase de ideas con buenos resultados en su mayoría. Contesta las cartas que le escriben, pasa al teléfono, sale a «patrullar» con los guardas… es decir, cumple a cabalidad con sus deberes.

Algunas versiones de prensa indican que Enrique Peñalosa le ofreció la Secretaria de Tránsito de Santafé de Bogotá y Vélez no aceptó porque no conoce detalladamente la Capital. Eso se llama honradez, porque para un funcionario es muy importante un ascenso de esa naturaleza pero no tirándose de cabezas sin saber a dónde va a parar. Sin embargo, es seguro que lo haría muy bien.

Hoyos y Vélez representan a la Colombia joven que trabaja con brío porque sabe que el futuro se hace entre todos con igualdad y justicia, trabajando por las mayorías y no con el objeto de satisfacer sus intereses personales o los de los caciques que mueven los hilos de la corrupción. Cuando los hombres como ellos se tomen el poder, habrá PAZ en Colombia. ♦

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Posted by Saúl Hernández

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