Pocos días después de que Monseñor Rubiano denunció el chantaje de las Farc a todos los párrocos del país y los conminó a no ceder ante las presiones aun a costa de sus propias vidas, aduciendo que los recursos que los fieles aportan a la evangelización no pueden terminar financiando la guerra, el Mono Jojoy se dejó venir con la infame ‘Ley 002’.

De acuerdo con Monseñor Rubiano, a los colombianos no nos queda más que ofrendar la vida para no perder la dignidad porque nuestro dinero lo van a emplear en nuestra contra hasta doblegarnos. Pero humanos somos y no se puede juzgar a quien desee pagar el ‘impuesto’ amedrentado ante el fusil.

Lo del impuesto no es nuevo: es el mismo secuestro disfrazado, pero es más vil porque ahora se pretende ‘legalizarlo’ con una jurisprudencia del para-Estado en que se ha convertido esta organización criminal. Es otra concesión resultante del diálogo en medio del conflicto y una certera muestra de que la voluntad de paz de las Farc es un embeleco.

El cinismo de estos terroristas no tiene límite llegando al descaro de anunciar que su ‘Ley 001’, hasta ahora desconocida, está reservada para el momento en el que se tomen el poder. No hay ninguna manera más clara de decir, a pesar de los diálogos, que no se quiere ni se busca un acuerdo sino la victoria absoluta.

El presidente Pastrana fue categórico al expresar que no acepta esa actitud de los guerrilleros pero analistas políticos han coincidido en la opinión de que los últimos comunicados de las Farc son suficientemente arbitrarios como para haberse levantado de la mesa de conversaciones. Ya pasó en Caracas y Tlaxcala hace varios años y nos ha valido caro, pero, valdría preguntarse ¿de qué sirven unos diálogos engañosos que nos hacen sentir burlados a todos los colombianos?

En medio de todo, el ex presidente Ernesto Samper, confirmando aquello de que los presidentes piensan mejor después de su cuatrienio, propuso que el Estado financie a la guerrilla durante las conversaciones de paz a cambio de que cesen las hostilidades contra la población civil en principio, o que se dé un cese total al fuego.

Por parte de las Farc, Raúl Reyes se expresó a favor y al Gobierno de Pastrana le convendría hacerlo para buscarle nuevos caminos a un proceso de paz que está empañado y que cada vez es más mortificante. Sería además una prueba de fuego para los diálogos porque se podría conocer la verdadera voluntad de la guerrilla de acuerdo con lo que pidan para hacer el ‘negocio’, porque es de esperarse que las Farc pidan una tajada tan grande del presupuesto nacional que la propuesta no sea viable.

Y como la cosa se ha vuelto insostenible, y la ayuda de Estados Unidos —la carta salvadora de Andrés Pastrana— se atoró en la manga de la camisa, podría proponerse otra cosa cuando está tan de moda, por necesidad, hablar de reordenamiento territorial, de régimen federal, de reorganización del Estado. Que se piense de una vez en cederle a las Farc una parte del territorio colombiano, allá junto a Venezuela, en los Llanos, para que ellos funden su narco-república, donde puedan gobernar con todo el despotismo y la tiranía de la que hacen gala con nosotros, y estrenar, ahí sí, el día de independencia, su ‘Ley 001’.

Entonces recibirían reconocimiento de las Naciones Unidas y podrían solicitar su ingreso a la Fifa, nos dejarían en paz y se demostraría que ellos tampoco son capaces de hacer un país más justo, que no son la ‘alternativa’. Alguien pregunta: ¿qué pasa con la soberanía si entregamos una parte del territorio nacional? Los niños atemorizados, los secuestrados y los muertos de esta guerra, ellos principalmente, en sus tumbas frías, no saben ni les importa qué es soberanía.

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Posted by Saúl Hernández

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