Se cumplen los primeros cien días del gobierno de Álvaro Uribe Vélez en medio de un inusitado optimismo poco visto en los últimos años. Las encuestas señalan que el 44 por ciento  de los colombianos perciben un futuro mejor y que cuenta el presidente con una aceptación del 74 por ciento, cifras ambas muy superiores a las del anterior gobierno. Dicen los expertos muy acertadamente que las cualidades personales del doctor Uribe frente al desgobierno de los dos últimos mandatos, generan un contraste tal que el entusiasmo no ha tardado en aparecer. Aciertan también al decir que si el liderazgo del Presidente es visible se nota sin embargo, cierta debilidad en el equipo de trabajo, hay ministros inoperantes y equivocados.

El balance de los cien días le parece ampliamente favorable a los colombianos a pesar de que es muy poco tiempo para mostrar resultados importantes. Ha habido fallas que, seguramente, el estudiante aplicado que es el doctor Uribe trabajará para mejorar. Lo más notable es el tema del orden público, donde sus tesis de autoridad y seguridad democrática han demostrado sus bondades. Hay resultados concretos en programas como la red de informantes y los lunes de recompensa, ya sin necesidad de ver la horrenda imagen de un encapuchado recibiendo plata. Hubo éxito en el tema de la Comuna 13 de Medellín y su extensión a otros barrios marginados de varias ciudades. El programa Vive Colombia viaja por ella revivió el turismo por carretera gracias a la vigilancia del Ejército y la Policía. La voluntad política de tener tropas a la ofensiva y no a la defensiva también arroja un buen balance, muchos guerrilleros han sido dados de baja en combate. Aunque no se conoce mucha información es de preverse que la acción en las zonas especiales de Sucre, Bolívar y Arauca terminará siendo muy positiva.

Sin embargo, no faltan los lunares ante una situación tan compleja como la que vivimos. La vergüenza vivida la semana anterior con la liberación de Gilberto Rodríguez Orejuela, tiene mucho de imprevisión por parte del Ministro de Justicia y un poco de indecisión por parte del Presidente que tiene en la mano las facultades de Conmoción Interior y un apoyo rotundo. Era un punto vital para dar ejemplo y sentar un precedente funesto para las mafias como ya lo sentó con los delincuentes de cuello blanco al ser enviados a prisiones comunes por orden presidencial. Ver al ex procurador Orlando Vásquez Velásquez o al ex parlamentario Armando Pomárico rumbo a La Modelo retorna la fe en las instituciones y la justicia pero la imagen de un delincuente de la talla de los Rodríguez, fuera de la cárcel tras siete años —menos de lo que le dan a una mula—, es un atentado a la democracia y a la estabilidad del país.

El manejo de la economía es, al margen de todo lo demás, el lunar más grande de los primeros cien días de Uribe; y lo es, precisamente, porque al igual que los últimos mandatarios, el Presidente ha delegado todo el tema de la economía en las manos del ministro de Hacienda de turno, todos los cuales no han sido más que meros mensajeros de los organismos multilaterales que aplican las venenosas recetas dictadas por estas entidades. El programa de cien puntos de gobierno del doctor Uribe contiene varios temas que se alejan de lo que exigen en Washington y más temprano que tarde —porque sabemos que cumplirá— tendrá que tomar el manejo de lo económico en sus manos como se ha venido ocupando del orden público. La semana anterior, el ministro de Agricultura, Carlos Gustavo Cano, logró que los demás países de la Comunidad Andina de Naciones impusieran en bloque el máximo arancel permitido por la Organización Mundial del Comercio para la producción agrícola, en aras de impedir una invasión de alimentos de los países industrializados que los subsidian cada año con más de 300 mil millones de dólares. Ese bloque nos fortalece frente a la próxima negociación del Alca y es una buena medida para nuestra economía como también lo es la tardía prohibición de importar leche. Sin embargo, dicen que a Estados Unidos no le gustó y que podría desquitarse poniéndole trabas al Atpa por lo cual Uribe, al parecer, pretende reversar lo de los aranceles. Presidente: no lo haga. Ya se ha dicho insistentemente que Colombia no aguanta otro fracaso y las medidas neoliberales que nos quieren seguir imponiendo, las que viene anunciando Rudolph Hommes con mucho disimulo, pueden dañar el matrimonio que hay entre Álvaro Uribe Vélez y los colombianos, recuerde Presidente que amor con hambre no dura.

Posted by Saúl Hernández

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