Decidir entre Horacio Serpa y Álvaro Uribe Vélez no debería ser cosa fácil en momentos tan dramáticos para el país, pero aunque se debe mantener respeto por los candidatos y no polarizar las posibilidades es preciso clarificar los motivos por los que los colombianos honrados e inteligentes se inclinan por el señor Uribe.

El doctor Horacio Serpa se ha descalificado solito. Se caracteriza por un lenguaje procaz y azuzador, se vale de la difamación para combatir a sus oponentes, su discurso es errático e inconsistente, no tiene propuestas serias, su dialéctica persigue las encuestas. Propone y promete de todo. Como si las calumnias y oprobios en contra de Uribe no fueran suficientes, la campaña de Serpa también inventó un atentado criminal en Medellín, desmentido públicamente por el comandante de policía de esa ciudad, y una encuesta que circuló entre los nuevos parlamentarios antes de una reunión con Uribe en la que Serpa recortaba la ventaja.

Nadie que sea honesto y quiera un futuro para sus hijos puede votar por el candidato de las triquiñuelas, el campeón del clientelismo y la corrupción, el principal opositor de las reformas políticas que el país reclama, basta recordar cómo se opuso a la reforma política planteada a principios del gobierno de Pastrana.

El señor Serpa ya cogobernó con Ernesto Samper, con resultados desastrosos. Se ha convertido en el líder de la clase politiquera ineficaz y corrupta por excelencia. No es sino observar quiénes son sus colaboradores en el senado. Lo acompañan los líderes políticos más nefastos; los campeones de las contrataciones ilícitas, de las manipulaciones electoreras, los mayores capos del clientelismo. Ni comparación con el selecto grupo de colombianos que acompaña al liberal disidente.

La hoja de vida de Uribe no tiene tacha, ni las calumnias la han podido manchar. Si miramos quiénes son sus peores enemigos, quienes lo quieren asesinar, vemos que son los enemigos del pueblo colombiano: la guerrilla y los corruptos. Otros que hablan mal de él, como la señora Mary Robinson de la Onu, han pelado el cobre muchas veces demostrando su simpatía hacia los grupos terroristas. Y los medios de comunicación que no han hecho otra cosa que sembrar dudas en torno de Uribe andan muy preocupados porque un gobierno austero como el suyo les va a crear muchos problemas por la disminución de la pauta oficial con la que se enriquecen.

A menos que los asesinos se atraviesen, Uribe será el nuevo presidente de Colombia. Pero nos podríamos ahorrar 60 mil millones de pesos y riesgos innecesarios si votamos masivamente el domingo para elegirlo en primera vuelta. La ventaja deberá ser ostensible si se mira las componendas de las últimas elecciones parlamentarias del 10 de marzo pasado. Los beneficiarios de los fraudes son, en su mayoría, liberales serpistas, y es de conocimiento público que el Partido Liberal es el único con la maquinaria suficiente para dar el gran golpe de un fraude de escala nacional.

Hace algunas semanas el discurso de Horacio Serpa se ha orientado hacia el desconocimiento de las encuestas, a repetir como un loro que él llena plazas como nadie (en Medellín pagaron 10 mil pesos a cada asistente), que las encuestas están dirigidas a sectores de clase alta solamente donde el otro candidato es favorito, y que la encuesta verdadera es el 26 de mayo.

La encuesta de ‘Voz y Voto’ le otorga a Uribe el 48% contra 31% de Serpa. Son 17 puntos porcentuales de diferencia. La ‘Gran Encuesta’, por su parte, le da el 49.3% a Uribe contra 23% de Serpa. Son 26 puntos de diferencia. El ponderado le da un 21% de ventaja a Uribe sobre Serpa. Los índices de favorabilidad también le dan franca ventaja a Uribe, más de 70% en ambas encuestas; Serpa ronda el 50%.

Con estos datos es francamente impensable que le digan al país que la torta se volteó. Las encuestas pueden equivocarse por cinco o seis puntos pero no por 20. A la Registraduría Nacional le corresponde una responsabilidad muy grande en tan grave momento para el país. Si Estados Unidos resistió semanas de escrutinios Colombia no debe terminar el domingo sin que haya claridad en el resultado y por eso debemos votar masivamente por el mejor candidato.

A Colombia sólo la arregla una seguidilla de buenos gobiernos y la participación de la gente honrada en las tareas políticas, sin mezquindad. Votar el domingo masivamente por Álvaro Uribe Vélez va a ser apenas el primer paso, uno muy tímido, para rescatar el país. Si gana en primera vuelta nos ahorraremos 60 mil millones de pesos que tendrán mejor destinación y se eliminarán riesgos innecesarios para la vida del candidato. No resistimos otro magnicidio ni otro mal gobierno. Los ciudadanos tienen la palabra.

Posted by Saúl Hernández

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