Que la justicia sea imparcial

| abril 28, 2008 | 1 Comment

Tal vez nunca antes se había presentado en la historia de nuestro país, donde nos ‘preciamos’ de contar con un sistema jurídico garantista, que a tantas personas las pusieran presas con indicios tan precarios, sólo porque un delincuente dice haber visto a fulano en una reunión con perano en fechas remotas.

Es difícil meter las manos en el fuego por cualquier congresista, en relación con su pulcritud y eficiencia, porque la generalidad de ellos se elige a punta de sancochos, adobes, tejas, ventiladores o con dinero en efectivo. Y ¿para qué se eligen? -”¿El poder para qué?”, como decía Darío Echandía-. Pues para meter baza en los presupuestos, legislar en beneficio propio y manejar nombramientos y contratos que terminan atornillándolos en el poder por los siglos de los siglos. Pero de ahí a creer que todo acusado es un ‘parapolítico’, o sea alguien íntimamente ligado a las estructuras paramilitares que se beneficia de su poder para elegirse y se convierte en su ficha al interior de las instituciones, tan sólo porque un delincuente lo dice, hay mucho trecho.

La ex congresista Eleonora Pineda, presa por ser, ella sí, una ficha de los paramilitares dentro del Congreso, dijo en una entrevista (Noticiero CM&, 22/02/2008) que su principal misión dentro de las Autodefensas fue acercarse al senador Mario Uribe Escobar e invitarlo a un almuerzo a su casa que, a la postre, se convirtió en una reunión con Salvatore Mancuso en el corregimiento de Caramelo, municipio de Tierralta (Córdoba). “Para mí era de suma importancia porque era un hombre con una trayectoria política en el departamento de Antioquia, un hombre reconocido a nivel nacional y lógicamente yo tenía que tener un acercamiento al Presidente de la República. (…)Ese acercamiento al Jefe de Estado sólo lo podía lograr siendo amiga del primo del presidente”.

Pineda destaca que en su declaración ante la Corte Suprema dejó en claro que la reunión entre Uribe Escobar y Mancuso sólo tenía por objeto lograr el acompañamiento del Senador en el proceso de desmovilización que buscaban los ‘paras’. Asimismo, el propio Mancuso (en entrevista con el canal RCN, 23/02/2008) reiteró que esos fueron los propósitos de la reunión y aclaró que así se lo hizo saber a la Corte Suprema. Pero, además, Mancuso dejó entrever que no fue Uribe Escobar quien lo buscó dos veces como había denunciado antes en la Corte sino que fue Eleonora la que se lo llevó, prácticamente engañado como se deduce de su entrevista. De esa manera, el invitado a un ‘almuerzo’ resultó metido en un embrollo que lo tiene hoy en la cárcel.

Entonces, si en este ‘trato’ no hubo otro motivo que hablar de procesos de paz y no de delitos, quedaría la alternativa de que la Corte haya capturado a Uribe Escobar por la acusación de alias ‘Pitirri’, quien lo implica en pactos con jefes paramilitares para apoderarse de tierras en Antioquia y Sucre. Según ese reconocido delincuente, Uribe Escobar se reunió dos veces con los ‘paras’ en 1998 con ese fin, pero no hay indicios reales ni de esas reuniones ni de que se haya adueñado de algunas tierras. Sin embargo, la Fiscalía lo procesa por “acuerdos para promover grupos armados al margen de la ley”.

El caso de Uribe Escobar no es el único. Hay más de un congresista investigado sin mayor acervo, por lo que esto ya adquiere características de verdadera cacería de brujas. La historia recordará este pasaje como una persecución macartista pero al revés, contra todo lo que huela a ‘derechas’. Esto, claro, a menos que la Corte Suprema de Justicia -y también la Fiscalía- guarde el juicio y sea imparcial ante la ‘farcopolítica’ que se avecina, y con igual diligencia envíe a la cárcel a los aliados de las Farc, puestos en evidencia por la confesión de otro delincuente como ‘Raúl Reyes’, que dejó constancias escritas en sus computadores. Esa es la imparcialidad que debe tener la Justicia. ·

Publicado en el periódico El Mundo, el 28 de abril de 2008

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