No sé si todo lo que ha pasado en los últimos días pueda atribuirse a las falencias de la diplomacia colombiana o si, más bien, a la sobreestimación que tienen nuestros países con respecto al concepto de ‘soberanía’, lo que los mantiene temerosos a todos por desconfianzas mutuas. Pero lo que sí puede afirmarse con certeza es que la crisis no terminó con ese abrazo hipócrita de hace 11 días; por el contrario, la función apenas comienza.

Y aunque no puedo aguar la fiesta que aún celebramos como lo más parecido a ese 5-0 frente a Argentina -la faena de Uribe encerrado ante tres lobos descastados-, fue Chávez el que se alzó con el éxito de poder desactivar esas bombas que tenía clavadas en el lomo, cual banderillas, que son las pruebas de complicidad con los terroristas contenidas en los portátiles que ‘Raúl’ tenía para jugar Solitario.

Yo no creo que la diplomacia pueda obviar el contenido de esos discos duros; por eso, la crisis se reanudará cuando la prueba pericial de Interpol valide el origen de esas laptops y certifique que la información no ha sido adulterada, lo que equivale a significar que constituyen una declaración de parte de las Farc. Y, por cierto, es imposible que el resultado sea otro porque la fidelidad de la información ha sido comprobada en el caso de la caleta hallada en Costa Rica y la confesión de los chilenos que aparecen en fotos durante una visita al campamento.

Por eso, no fue tan sorpresivo que Chávez, en la cumbre de Santo Domingo, mudara de lobo a cordero en su intervención, dado lo que le corría pierna arriba. Él sabe que las denuncias de Uribe dejarán de parecer temerarias, entre oyentes desprevenidos, cuando la prueba se certifique. Será perentorio, entonces, presentar esas pruebas ante el Consejo de Seguridad de la ONU por violar la resolución 1373, que prohíbe auspiciar grupos terroristas de otras naciones, y aunque se salve de una condena va a quedar muy mal parado interna y externamente. No sé cómo podrían respaldarlo naciones serias como Brasil o Chile, acaso Argentina sí por tener una Presidenta que le debe -literalmente- su elección.

Se ha dicho ya que Chávez es demente pero no bobo, y eso es verdad; lo que no se sabe a ciencia cierta es qué va a primar en su reacción de esquizofrénico ciclotímico. A Dios gracias, parece que las FAN no están listas para una confrontación. Y, aun si lo estuvieran, tendría que valorar el dictador tropical si quiere echar por la borda su proyecto político por ayudarle a una banda de criminales que no es una guerrilla, según palabras de comunistas acendrados como el Nobel Saramago.

Por otra parte, sectores republicanos de E.U. piden su inclusión en el listado de países que apoyan el terrorismo, pero mientras los demócratas no se adhieran, va a poder pasar de agache. Además, está el gran cansancio con Bush y su fracaso en Irak -hasta las tropas están pidiendo vacaciones- y la revelación del Pentágono, que acaba de admitir que Hussein no tenía nexos con Al Qaeda, lo que daña el ambiente para hablar de las relaciones Chávez-Farc. Además, el petróleo está por las nubes y no parece factible, por ahora, que los gringos tomen decisiones que afecten más el precio, como no comprar petróleo a Venezuela.

Alguien llegó a decir que los datos de los computadores no debieron hacerse públicos sino manejarse de Gobierno a Gobierno, pero el hecho de haberse destapado la olla en la que nos estaban cocinando a fuego lento ha terminado siendo una victoria mayor que las mismas muertes de ‘Reyes’ e ‘Iván Ríos’, pues gracias a eso se ha podido comprobar la grave conspiración contra Colombia.

El Ministro de Seguridad de Costa Rica ha dicho que lo que está en juego aquí no es sólo el futuro de Colombia sino de toda Latinoamérica, pero estamos tan solos que en la Cumbre sólo faltó que algún presidente le pidiera a Uribe que vendiera esos computadores viejos en una tienda de segundas de Unilago. ·

Publicado en el periódico El Tiempo, el 18 de marzo de 2008

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Posted by Saúl Hernández

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