El bisiesto 2008 será recordado como un año histórico e irrepetible: se inició con el descalabro de la comparsa de Chávez en el caso Emmanuel; continuó con la marcha antifariana del 4 de febrero; llegó a un punto culmen con el operativo que dio de baja al terrorista ‘Reyes’ y el hallazgo de sus computadores; nos dejó sin aire cuando ‘Rojas’ se apareció con la mano de ‘Iván Ríos’; nos hizo vibrar con el ‘encierro’ de Uribe en la cumbre de la OEA en Santo Domingo; nos dejó sin habla con la muerte de ‘Marulanda’ en “brazos de su amada” -si creemos esa versión y no la de que fue en un bombardeo-; nos satisfizo con la extradición de los jefes paramilitares; nos estremeció con la Operación ‘Jaque’; nos alegró con la fuga de Lizcano, etc., etc., etc.

Fue tal el ímpetu de este almanaque, que noticias que en otras épocas hubieran llenado las primeras páginas durante días esta vez pasaron prácticamente inadvertidas, como las muertes de Wílber Varela, alias ‘Jabón’, o de Aicardo de J. Agudelo, alias el ‘Paisa’, cabecilla del frente 34 de las Farc.

Pero lo más inquietante es que todas estas buenas noticias fueron motivo de ataques que pretendieron poner en duda la verdad y la justeza de los actos para confundir a la opinión. Muchos se desgañitaron aseverando que el niño que estaba bajo resguardo del ICBF no podía ser el hijo de Clara Rojas, que eso era un libreto del Presidente. Hicieron grandes esfuerzos para impedir que Uribe, como un mago de feria, se sacara ese as de una manga y dejara en ridículo mundial a la plenaria del Foro de Sao Paulo, desplazada hasta Villavicencio para la función circense de las liberaciones.

Y a lo largo del año fue la misma historia. Que la marcha del 4F era un embeleco de la oligarquía, de los grandes medios de comunicación, del Gobierno, y de los Estados Unidos; que dizque Facebook era de la CIA. Muchos se atrevieron hasta a calificar la marcha de fracaso y cuando ya era como tapar el sol con un dedo, organizaron la suya propia para aparentar que las uvas estaban verdes.

Sobre la muerte de ‘Reyes’, los amigos de la guerrilla quisieron hacer ver un legítimo acto de guerra como una masacre despiadada de unos niños exploradores que acampaban en piyama, y una gravísima violación del territorio de un país soberano, cuando son esos terroristas reconocidos quienes violaban la soberanía del Ecuador con la complicidad del gobierno de ese país.

Las laptops, por su parte, se convirtieron en el ‘coco’ de las Farc. A estas alturas hay quienes siguen dando lora con el cuento de que no pudieron sobrevivir al bombardeo y que las cartas de ‘Reyes’ jamás se enviaron -ni se recibieron-, sino que son una especie de guión de telenovela que él escribía en sus ratos de ocio. Y el dictamen de Interpol ha sido recelado hasta por la Corte Suprema de Justicia, y por muchos que por razones generacionales no entienden la diferencia entre archivos de usuario y archivos de sistema, así como nunca se enteraron para qué era la tecla ‘play’ de su betamax.

Por la muerte de ‘Ríos’ se ha tratado de descalificar al Gobierno por estimular no sólo deserciones -como la de ‘Karina’- sino luchas intestinas; algo así como culpar a alguien de pervertir a un depravado. ‘Rojas’ no mató a un inocente, sino a un criminal despiadado y es ridículo pretender que, para entregarlo, debía traerlo de la mano, como hizo ‘Isaza’ con Lizcano.

El caso de la Operación ‘Jaque’ es la mejor muestra de la forma de obrar de un malicioso sector de la izquierda, enquistado en universidades, medios de comunicación, ONG, partidos políticos y entidades del Estado. Para ellos, la libertad de estas personas no justificaba engaño alguno y menos el uso del emblema de la Cruz Roja. Y hasta elevaron una exigencia que parecía un chiste: que el Gobierno tenía que devolverles los rescatados a las Farc…

En fin, ojalá que el año entrante se repitan tantos logros y pongamos a palabras necias oídos sordos. ·

Publicado en el periódico El Tiempo, el 9  de diciembre de 2008.

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Posted by Saúl Hernández

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