Asomemos la cabeza al 2009 para vislumbrar lo que se nos viene encima. Nuestro principal mercado, los Estados Unidos, va a sentir sin contemplaciones la recesión en la que cayó este año; nuestro segundo mercado, Venezuela, va a ser impactado por un precio del crudo que regresa al mismo valor que tenía hace cinco años, antes de que empezara a inflarse de manera artificial o especulativa; y, nuestro tercer mercado, Ecuador, no sólo va a sentir también la caída en el precio del petróleo sino que va a sufrir por el cierre de los mercados crediticios gracias a la insensatez de Rafael Correa al declarar la moratoria de la deuda, una de esas ocurrencias populistas que suelen tomarse en medio de una borrachera de poder y que después sólo dejan guayabo.

Si del PIB de Colombia retiramos los ingresos por concepto de explotación de minerales (petróleo, carbón, ferroníquel e, incluso, oro) y los monocultivos (café, banano, flores, etc.), se evidencia que nuestra producción manufacturera es enclenque. A Estados Unidos se exportan, casi en exclusiva, materias primas sin valor agregado o cosas prescindibles como las flores, que son lo primero que se recorta en una crisis, con fuerte impacto en el empleo. Por su parte, a Venezuela y Ecuador se exportan, en un buen porcentaje, productos manufacturados, por lo que sus problemas internos se sentirán fuertemente aquí.

En Venezuela, la crisis económica vendrá acompañada de una crisis política. Por supuesto, la OPEP intentará mantener altos los precios del crudo recortando la producción, pero esta puede ser una estrategia muy torpe para estos tiempos de recesión que podría ahondarla más. Si el combustible es costoso habrá menos demanda, y esa contracción terminará por afectar –como ya lo ha hecho– la economía mundial y la de los países petroleros de manera especial. A partir del 20 de enero, Hugo Chávez no tendrá a quien arrojarle zapatos en la Casa Blanca y su amenaza de no venderle oro negro a EU ya no tendrá lugar aunque jamás fuera posible de cumplir puesto que un cliente de esa talla no se consigue a la vuelta de la esquina y porque el petróleo azufrado de Venezuela sólo se puede depurar en las refinerías del ‘imperio’. Pero lo más grave es que, más temprano que tarde, sus súbditos le van a cobrar la ‘regaladera’ que ha llevado al mandatario venezolano a hacer cosas tan absurdas como donarle gasolina a la ciudad de Londres para el transporte público, precisamente la ciudad que alberga más billonarios que cualquiera otra del planeta y uno de los ingresos per cápita más altos del globo.

Chávez acaba de cumplir diez años de haber sido elegido por primera vez como presidente de Venezuela y se calcula que en esta década su gobierno ha recibido entre 500 mil y 800 mil millones de dólares por ventas de crudo –nótese que el rescate financiero en EU es de 700 mil millones de dólares–, y a pesar de lo abultado de esa cifra en Venezuela no se ha disminuido la pobreza ni un ápice, ni hay una revolución educativa, ni obras públicas que pongan a la vanguardia a ese país en nada. Esa platica se perdió y a Chávez le costará buena parte de su gobernabilidad.

En Ecuador, en tanto, la crisis económica se agudizará por un hecho inesperado. Así como un millón de mexicanos que se quedaron sin trabajo en EU están retornando para Navidad con las manos vacías, decenas de miles de ecuatorianos están regresando de España con el boleto pagado por el gobierno de ese país. Sin embargo, ese es un problema menor frente a la desconfianza que va a generar el gobierno de Correa, mucho mayor que la provocada por  Cristina Kirchner con su decisión de apropiarse de los fondos privados de pensiones en la Argentina. Se presagia una debacle económica y política en el Ecuador 2009.

Entonces, si los tres países que más nos compran van a vivir un duro periodo en materia económica, ¿qué podemos esperar los colombianos? La inflación se desbocó este año, el desempleo repuntó, el Emisor mantiene tasas contractivas, el incremento en el salario mínimo no tendrá margen para estimular el consumo y hay tanta lentitud y corrupción en la ejecución de obras públicas que es un hecho meramente teórico el que estas sirvan para reactivar la economía. Luego, mientras la clase política se dedica a temas de mecánica electoral, ¿quién podrá salvarnos? El que sobreviva al 2009, vivirá 100 años. ·

Publicado en el periódico El Mundo, el 22 de diciembre de 2008.

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Posted by Saúl Hernández

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