Cuando se oyen las protestas generalizadas de casi todo el mundo en contra de la incursión israelí en la franja de Gaza, a muchos colombianos nos es imposible soslayar la semejanza existente con las críticas que se hacen injustamente en contra del gobierno colombiano por combatir a las Farc. Entre las corrientes de izquierda que conforman una muy diligente y solidaria ‘religión’ ecuménica, y esos millones de despistados que se unen frenéticamente a cualquier causa ecológica o política que parezca justa, se ha vuelto políticamente incorrecto reconocer que Israel se defiende de un grupo terrorista –Hamas- y de una colectividad –el pueblo palestino- que por razones religiosas arcaicas, pretenden el aniquilamiento no sólo del Estado de Israel sino del pueblo judío en general.

Con esa premisa macabra, no entiende uno cómo alguna parte del mundo civilizado puede condenar la defensa que hacen los hebreos de su territorio –el que ocupan hace cuatro mil años-, en vez de hacer lo propio contra Hamas, grupo que usa a su propia gente como escudos humanos y lanza sus rudimentarios misiles desde instalaciones educativas. Si hay tal miopía en la visión que se tiene de esa confrontación no es de extrañar, entonces, que tantas personas en Europa apoyen a las guerrillas colombianas y crean que su lucha es justa. Tanto los activistas comprometidos como los atolondrados que viven engañados, son culpables de muchas muertes de allá y de aquí. No es casualidad que activistas daneses de una supuesta fabricante de camisetas (‘Fighters and Lovers’), apoyen económicamente, en particular, a las Farc y al Frente Popular para la Liberación de Palestina (FPLP).

Para advertir lo despistados que están quienes defienden el accionar de las Farc, bastan las noticias más recientes. El 13 de enero, las Farc arrasaron con cilindros-bomba, el municipio de Roberto Payán (Nariño), un poblado miserable de 18 mil habitantes de raza negra a orillas del Pacífico. Allí asesinaron a seis personas, incluyendo cuatro niños. Y el viernes 16, en la madrugada, detonaron un carrobomba en un centro comercial de la ciudad de Neiva, que no produjo muertes pero sí grandes destrozos y mucha zozobra entre la población.

Pero, del otro lado, los guerrilleros siguen desertando con personas secuestradas, convencidos del grave daño ocasionado a la sociedad y a sí mismos. Ellos también recuperan su libertad. El 2 de enero, Zenaida Rueda Calderón, alias ‘Miryam’, de 35 años y 18 de permanencia en las Farc, se escapó con un comerciante que llevaba casi dos años de secuestro. La guerrillera desertó -según dijo- por lástima con los secuestrados y desilusionada de no poder ver a sus hijos, y lamentó no haber podido sacar a otros dos cautivos. Pero lo más asombroso fue verla reunida con uno de sus hermanos, un soldado que perdió una pierna por una mina antipersonal de las Farc. El 13 de enero, los guerrilleros alias ‘David’ y alias ‘Ernesto’, se fugaron con dos secuestrados –uno de ellos de sólo 14 años-, por quienes el grupo guerrillero exigía tres millones de dólares. Uno de los desertores manifestó que no estaba de acuerdo con el secuestro, y mucho menos si se trata de menores de edad.

Todo esto viene ocurriendo en el marco de un proceso irreversible de debilitamiento de las Farc. Mientras algún sector de la izquierda trata de insuflarle aliento a la guerrilla, generándole interlocución política con el pretexto de la liberación de seis secuestrados –prometida por las Farc hace un mes-, y ‘Alfonso Cano’ insiste en un “intercambio de prisioneros de guerra” para recuperar los combatientes que están en las cárceles, la verdad es que la mayoría de estos no quieren saber nada de la guerrilla. En consecuencia, las Farc han declarado objetivo militar a la activista política holandesa Liduine Zumpolle, quien ha convencido a un numeroso grupo de guerrilleros presos de acogerse a la ley de desmovilización ofrecida por el Gobierno.

Así, las Farc se están ahogando en su anacronismo. Ya ni sus combatientes creen en sus métodos ni en el propósito de su lucha, lo mismo que las masas dejaron de creerles hace rato. Para su desgracia, a las Farc las sostienen, en hombros, gentes desorientadas y dinosaurios extremistas que, como Fidel Castro, se están muriendo a diario. ·

Publicado en el periódico El Mundo, el 19 de enero de 2009

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Posted by Saúl Hernández

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