Un año después de que las Fuerzas Armadas de Colombia dieron de baja en territorio ecuatoriano al terrorista ‘Raúl Reyes’, el número dos de las Farc, siguen sin restablecerse las relaciones diplomáticas entre ambos países y el Presidente de Ecuador, Rafael Correa, mantiene una posición de intransigencia y fingida indignación.

Pongamos las cosas en perspectiva: supongamos que el número dos de ETA se refugia en territorio francés, en un campamento ubicado en una región boscosa de los pirineos, apenas a 1.800 metros de la frontera con España. En ese caso hipotético, bastaría con que España informara a las autoridades vecinas para que estas actuaran en consecuencia y neutralizaran a los terroristas –como lo han hecho a menudo- puesto que comparten una política común contra el terrorismo.

Pero llevemos el caso a extremo. Supongamos que España decide incursionar en el país vecino teniendo en cuenta varias consideraciones: 1) la excepcional prominencia del criminal, por lo que su captura o extinción se considera como un asunto de seguridad nacional; 2) el grave riesgo de que se filtre una información de esa trascendencia, por lo que en todo el mundo estos asuntos son de absoluta confidencialidad; 3) que se trata de un campamento de terroristas que infringen la ley en un país y corren a refugiarse del otro lado de la frontera; y 4) que el sitio donde se guarecen los criminales es despoblado y, por tanto, no hay civiles que corran peligro en un bombardeo ni infraestructura que pueda estropearse.

La pregunta es: ¿el gobierno de Francia interpretaría un ‘ataque’ de esa naturaleza como una violación de su soberanía? ¿Lo entendería el pueblo francés como un agravio a su nacionalidad? La respuesta a cualquiera de esas preguntas sólo sería afirmativa si ETA tuviera la simpatía de los galos, si estos consideraran su lucha como algo justo o si tuvieran concordancias políticas y filosóficas. De lo contrario, a Francia no sólo le importaría un pepino esa supuesta violación de soberanía sino que se congraciaría con su vecino por el éxito conseguido y entendería la existencia de razones de peso para no haber sido informado. Si acaso, Francia solicitaría, por las vías diplomáticas, ser enterado de acciones futuras y ofrecería su cooperación en términos fiables.

En cambio, si el gobierno de Colombia no le informó al de Ecuador su decisión de bombardear el campamento de ese lóbrego personaje es porque de tiempo atrás había fundadas sospechas acerca de la connivencia de algunos miembros del gobierno ecuatoriano con las Farc, con quienes comparten buena parte de su ideario político. Complicidad que los computadores hallados en el mismo campamento comprobaron de inmediato y que hoy se sigue destapando con revelaciones como las de Ignacio Chauvín, subsecretario de Política del Ministerio de Gobierno de Ecuador, quien reconoció su amistad con ‘Reyes’ y las relaciones que el alto gobierno tenía con las Farc.

Todavía resuenan los insultos de Chávez, Correa y Daniel Ortega contra el presidente Uribe, las expresiones de duelo por la muerte del ‘camarada’ y las amenazas de guerra del caudillo venezolano. Todo ello, meras intimidaciones para evitar que Colombia dé buena cuenta de los bandidos que se refugian en el vecindario. Informes de prensa señalan que tanto en Ecuador como en Venezuela abundan los campamentos de las Farc, y que por lo menos dos cabecillas de esa guerrilla se esconden en Ecuador y nueve más en Venezuela, incluido el nuevo jefe de las Farc, alias ‘Alfonso Cano’. Se dice que el presidente Uribe le ha suministrado a Hugo Chávez las coordenadas donde se hallaría ‘Cano’, en el Estado Barinas, la tierra natal de Chávez, donde su padre, Adán, es gobernador.

Es obvio que Chávez no hará nada contra sus amigos, para quienes apenas hace un año pedía concederles el reconocimiento de ‘fuerzas beligerantes’ hasta tener que callarse ante la gravedad de los comprometedores indicios en su contra que abundan en los famosos computadores. Sin embargo, ‘Cano’ y sus compinches saben que no pueden dormir a pierna suelta en ninguna parte tras la reciente advertencia de Uribe: “nada nos hará renunciar a llegar en algún momento al extranjero, tras esos bandidos”. ·

Publicado en el periódico El Mundo, el 9 de marzo de 2009 ( www.elmundo.com ).

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Posted by Saúl Hernández

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