Dice Ernesto Samper que poner un ex guerrillero de gestor de paz es como poner un pedófilo a cuidar un jardín infantil o un ladrón de carros a cuidar un parqueadero. Piedad Córdoba añade, de su cosecha, que es como poner un vampiro a cuidar un banco de sangre.

Pero Samper va más allá: de su satírica analogía, pasa a proponer una liberación “simultánea” de guerrilleros presos y luego a pedir que se haga un estudio para saber si se están liberando “combatientes o delincuentes”. Es decir, para Samper los ‘combatientes’ que se conviertan en gestores de paz son delincuentes irredimibles -como los pedófilos-, pero los delincuentes -porque eso son- que retornen a la guerrilla son ‘combatientes’, así como los secuestros son ‘retenciones’ y las extorsiones, ‘impuestos’.

Esas mordacidades son un claro ejemplo de las incoherencias en que incurren algunos personajes de la fauna nacional con tal de meterles palos a las ruedas. Si ‘Karina’ y ‘Saldaña’ son pedófilos y vampiros deberían explicar, los opositores de oficio, por qué les parece tan grave que se libere a estos de manera condicionada y vigilada en tanto que son partidarios de una liberación masiva e incondicional de guerrilleros presos en el marco del mal llamado canje ‘humanitario’.

Si es tan conveniente liberar a 500 ‘ángeles’, ¿cómo es que este par de ‘conversos’ -a los que toca custodiar no para evitar que escapen o delincan sino para que las Farc no los maten- son vistos como unos demonios que no merecen ninguna redención? ¿O es que la preocupación es por el daño que los gestores de paz les puedan causar a las guerrillas al provocar la desmovilización de cientos de subversivos?

Sin duda, es lamentable que personas del Establecimiento se preocupen más por la suerte de los grupos terroristas que por la del país, y pretendan sumar combatientes a la confrontación en vez de restarlos. Las Farc han declarado objetivo militar a la holandesa Liduine Zumpolle, artífice del movimiento Manos por la Paz, que ha logrado desvincular a cientos de guerrilleros presos, quienes no volverán a militar en las guerrillas ni prestarán sus nombres para un canje. Ella sí le ha aportado a la paz de Colombia.

A muchos nos encantaría que gente como ‘Karina’ recibiera cadena perpetua por sus atrocidades y porque su rendición no fue totalmente voluntaria, sino condicionada por el hambre, el cansancio y el aislamiento. Pero cualquier estrategia que sirva para disminuir las expresiones de violencia justifica en buena parte el sacrificio. Tampoco ‘Isaza’ era una perita en dulce, pero el gesto que tuvo al sacar del secuestro a Óscar Tulio Lizcano bien valió la pena para justificar algo (o mucho) de impunidad. Bien dice Jaime Jaramillo Panesso que, en aras de la paz del país, es válida la libertad de la mujer que le asesinó a su hijo.

Si ‘Karina’ no puede ser gestora de paz, ¿podrían ‘Cano’, ‘Jojoy’ o ‘Márquez’ recibir algún beneficio? ¿Se opondrían Samper, Córdoba y las ONG de derechos humanos? ¿Será que cualquier guerrillero que se someta a Justicia y Paz pierde el manto de ‘delincuente político’ y se convierte en un monstruoso criminal -un vampiro como ‘Macaco’ o ‘don Berna’- mientras que los demás conservan su estatus aunque sigan asesinando, secuestrando, extorsionando, mutilando… con el fin altruista y noble de que todos vivamos mejor?

Hablar de impunidad en el caso de ‘Karina’ es hablar de la realidad histórica de todos los procesos de paz. Es una felonía oponerse a iniciativas de beneficio general con tal de que el Presidente no coseche éxitos. Qué vulgar resulta el anteponer el odio hacia Álvaro Uribe sobre el interés nacional. Lo mismo se colige de la nueva decisión de la Corte Suprema en materia de extradición y de la actuación de algunos parlamentarios y magistrados que están yendo al exterior a vender la idea de que este es el régimen de Mugabe o el de Omar al-Bashir. La paz no admite tanta mezquindad. ·

Publicado en el periódico El Tiempo, el 17 de marzo de 2009 ( www.eltiempo.com ).

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Posted by Saúl Hernández

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