En la revista Dinero (30/10/2009), el columnista Juan Manuel López Caballero (hijo de López Michelsen),  trae a colación una encuesta realizada a la “Colombia pensante”, 157 instituciones entre partidos políticos, sindicatos, gremios y ONG, “cuya función es reflexionar sobre estos temas (las problemáticas del país) y cuyas fuentes de información les permiten estar menos manipulados…”, motivos por los que ellos sí estarían en capacidad de señalarle un rumbo a la Nación, a diferencia de la vulgar opinión pública (el Estado de Opinión) cuyas convicciones, en palabras de Giovanni Sartori (El homo videns, la sociedad teledirigida), son frágiles y variables.

Sobra decir que este sanedrín de sabios, en la encuesta, se mostró contrario a todas las políticas del Gobierno de Álvaro Uribe, prácticamente sin excepción. Pero aún si se tratara de un grupo políticamente neutro y objetivo, o heterogéneo y bien equilibrado —y todo parece indicar que no lo es—, hay un aspecto que llama la atención y es que el 69,86% de los encuestados está a favor del fin de la guerra con las Farc por medio de una solución política mientras sólo el 30,14% considera como opción la derrota militar. Y, en caso de haber negociación, el 38,85% la restringiría a las condiciones de reinserción, mientras el 53,50% piensa que se deben incluir temas políticos y económicos.

Hay que recordar que quien ha cerrado las puertas a la solución política es la subversión; decir algo distinto es tratar de engañar incautos. Como también ha sido un engaño alimentar el sofisma de que Álvaro Uribe quiere arrasar a las guerrillas sin más fórmula de juicio, cuando lo cierto es que el Gobierno lo que no admite son juegos ni engaños.

De otra parte, es preciso acotar que la “Colombia pensante” de López Caballero o sufre de Alzheimer o tiene un grave problema de percepción que le impide hacer una valoración objetiva de la realidad. Olvida que hace apenas ocho años estábamos inmersos en un proceso de negociación que duró más de tres, en los que las Farc no hicieron más que mamar gallo (bueno, también secuestraron, asesinaron, masacraron, arrasaron, traficaron, despojaron, robaron, violaron, reclutaron…) sin ninguna intención de lograr algún acuerdo. Con una falta de voluntad reconocida (¿confesada?) por el mismísimo Fidel Castro en su libro ‘La paz en Colombia’. Y no porque a menudo diga tonterías como que el tratado de cooperación con los gringos “equivale a la anexión de Colombia a Estados Unidos”, hay que ignorar su testimonio.

Otro aspecto a tener en cuenta es que negociar transformaciones políticas y económicas con las Farc, tiene muchas aristas. Por ejemplo, ¿a quién representan las Farc? Algunas encuestas y estudios señalan que las guerrillas podrían tener una aceptación del 5%, lo cual contrasta con la concesión desproporcionada que hizo Andrés Pastrana al proponer una Constituyente con 25 miembros del Establecimiento y 25 de la guerrilla, oferta que fue rechazada por las Farc de manera inverosímil.

También habría que valorar la dimensión de las concesiones que se deben hacer. Todos los diálogos con las guerrillas han fracasado porque, en su ceguera y demencia, los subversivos lo ambicionan todo: ‘Revolución o muerte’. Ellos no quieren términos medios. Luego, las posibilidades reales de una negociación política sólo caben en las mentes febriles de sus compañeros de ruta, entre quienes está la izquierda “pensante”.

Por fortuna, entre esa izquierda retrógrada –que se autoproclama como ‘progresista’– y el país nacional, hay un divorcio absoluto. Veamos otras encuestas, que demuestran cómo las mayorías están con las tesis de Álvaro Uribe y no con las de quienes se identifican con criminales. El domingo 14 de marzo, el Partido de la U obtuvo 27 de las 100 curules del Senado y el Partido Conservador, 23. Podrían sumarse las ocho de Cambio Radical.

Como si fuera poco, en la encuesta de Gallup (24/03/2010), Juan Manuel Santos aparece con una intención de voto del 34,2%, seguido de Noemí Sanín con el 23,3%.  Y la encuesta de Datexco (26/03/2010) tiene sorprendentes semejanzas. Lidera Santos con el 34,1%, seguido por Noemí con el 21,7%. De manera que la opinión pública no está siendo lo voluble que algunos esperaban; el país es uribista y reclama mantener el rumbo.

Publicado en el periódico El Mundo, el 29 de marzo de 2010

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Posted by Saúl Hernández