derechoEl magistrado Humberto Sierra Porto ha elaborado una ponencia en la que pide hundir el referendo por errores de forma que para él lucen insubsanables; es decir, por puro leguleyismo. Es cierto que los promotores del Referendo, a mi parecer, cometieron un bulto de errores infantiles, pero ninguno de ellos afecta la esencia del asunto: que cuatro millones de personas firmaron voluntariamente por la reelección de Álvaro Uribe para el periodo 2010-2014, no importa lo confusa que a algunos les parezca la redacción de la pregunta.

Pero repito que hubo errores que no se debieron cometer. Por ejemplo, no me pareció apropiado contratar un ejército para recolectar las firmas, pregonando, de paso, que la organización del Referendo era generadora de puestos de trabajo. De otra parte, se vio extraño, cuando menos, que la organización hubiera tenido acceso a las bases de datos de la Registraduría para verificar la autenticidad de las firmas. Igualmente, lució ridículo que trasladaran los mamotretos con las firmas en camiones blindados de Transval, empresa que resultó relacionada con DMG, lo que le dio pie a David Murcia para decir que había aportado 5.000 millones en especie, en transporte de documentos en camiones y helicópteros según su versión.

También, como ha quedado de manifiesto, los organizadores violaron los topes de financiación, pero además  el origen de los recursos no fue el más ortodoxo: se habla de autopréstamos y de aportes financieros hechos, casi en exclusiva, por contratistas del Estado.

Y tanta torpeza es imperdonable cuando se tiene entre manos un producto que, por su calidad, se vende solo. Sé que es muy fácil hablar después de sucedidos los hechos y desde la barrera, pero un comité organizador más prudente, sensato, reflexivo, cuidadoso, minucioso…, podría haber optado por utilizar voluntarios para recoger las firmas, pedir pequeñas contribuciones de los ciudadanos, cumplir una meta más modesta –menos pretenciosa y más fácil de alcanzar– de uno o dos millones de firmas, trasladar los libros en un camioncito contratado en una plaza de mercado, etcétera.

Creo que el Comité quiso descrestar incautos desde el principio, haciendo uso inapropiado del buen nombre del Presidente de la República, quién sabe con qué intereses. Y eso, de momento, tiene al Referendo herido de muerte en los despachos de la Corte Constitucional. Aún no está dicha la última palabra pero creo que es hora de que Juan Manuel Santos vaya ensillando para salir en campaña.

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Posted by Saúl Hernández