La campaña política por la alcaldía de Medellín se ha tornado repugnante. Muchos dirán que lo ocurrido no es nada en comparación con otras épocas, cuando, incluso desde los púlpitos, brotaba el odio sectario, pero sí ha habido cosas que dejan un mal sabor.

Empecinados en derrotar a Luis Pérez, se dio una insólita alianza entre Sergio Fajardo y Aníbal Gaviria. Quienes no sufrimos de alzhéimer, recordamos que cuando el uno era alcalde y el otro gobernador no podían ni verse. Todos los medios de comunicación, en su momento, reseñaron la tensa relación que había entre ambos, tanto que era difícil que coincidieran en algún evento y si lo hacían, ni se saludaban. ¿Por qué el acercamiento? Porque Pérez es su enemigo común, rival directo de Aníbal e indirecto de Fajardo.

Hasta ahí el asunto es normal en política. Lo que no es aceptable es que se adopten conductas indecorosas en la confrontación. No de otra manera puede calificarse la intromisión de Alonso Salazar, quien en pleno ejercicio de su cargo no solo está participando abierta e ilegalmente en política sino que ha tenido la mezquindad de incurrir en temerarios y calumniosos señalamientos, de supuestos nexos con el paramilitarismo, en contra de personas cuyo pecado consiste en apoyar la candidatura de Pérez.

Pero ahí no termina todo. Más insólito aún es el apoyo del sector conservador de Fabio Valencia Cossio a la candidatura del liberal Aníbal. Bueno, cosas de la política. Lo que nadie hubiera sospechado es que esa unión metiera en la campaña negra a una institución tan seria y tan cara a los antioqueños como es el diario ‘El Colombiano’, que se ha prestado para amplificar las denuncias de Salazar, incluyendo fotos de un acto de campaña de Pérez, realizado a plena luz del día y en espacio público, donde señalan -con número incluido como en reseña judicial- a los supuestos paramilitares que lo apoyan, incluyendo un médico candidato al Concejo por Cambio Radical.

Algo muy raro tiene que haber para que personas tan disímiles se hayan unido y para que los cacaos del Sindicato Antioqueño estén tan ansiosos. Según ‘El Colombiano’ (de buena fuente, 09/10/11), una de las cabezas más visibles de ese grupo empresarial dizque preguntó en una reunión: “¿Qué más hay que hacer, doctor Aníbal?”. Como quien dice, ‘pida, que plata es lo que hay’. Casualmente, la brillante columnista de ese diario Elbacé Restrepo reflexionaba ese mismo día lo siguiente: “Somos inquisidores con las platas ilícitas, pero muy relajados con los apoyos de los grandes grupos económicos. ¿A qué los amarran los dineros bien habidos? ¿Compran también intereses, independencias y conciencias?”.

Me da pena decirlo, pero la persecución contra Pérez parece un recurso para soslayar que son otros los que tienen graves denuncias en su contra. ‘Don Berna’ se ratifica en su apoyó a Salazar para llegar a la Alcaldía, y a Aníbal lo señalan el ‘Cebollero’, el ‘Alemán’, ‘Ernesto Báez’ y ‘Pedro Bonito’. Claro que no hay por qué andar creyendo en bandidos, pero la Corte Suprema les ha dado entero crédito en numerosos procesos.

A pesar de todo esto, las encuestas muestran que la campaña negra no ha surtido efecto. Por eso, el último recurso es acusar a Pérez de populista y descalificar todas sus ideas: si propone bajar el costo de la energía, populismo; si lo dice el presidente de la Andi -y lo recomienda el análisis de Doing Business-, sensatez. Si Salazar propone una autopista concesionada subterránea (aunque se inunde), lucidez; si Pérez la propone elevada, estupidez.

El que tenga pruebas concretas de corrupción contra Luis Pérez, que las presente. De lo contrario, ajústense a las reglas. Ni por creerse ungidos en agua bendita tienen derecho a criminalizar la libre elección de las personas y, mucho menos, a colgarles una lápida del cuello.

(Publicado en el periódico El Tiempo, el 25 de octubre de 2011)

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Posted by Saúl Hernández

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