Esta es la versión abreviada de una columna escrita en febrero de 2005, cuando se vivía un álgido debate sobre los conceptos de ‘conflicto interno’ y ‘amenaza terrorista’, lo que ha vuelto a ponerse en boga por estos días.

La situación de violencia en Colombia siempre la hemos llamado ‘guerra’. Se ha hablado de ‘guerras’, en plural; contra el narcotráfico, contra Pablo Escobar, contra las guerrillas, contra la corrupción, contra los paramilitares. A eso, el presidente Uribe prefiere llamarlo “amenaza terrorista”, y esa minuciosidad semántica ha venido suscitando toda clase de polémicas y confusiones. Según el presidente Uribe y sus asesores, en Colombia no hay ‘guerra’ o ‘conflicto armado interno’ por cuanto tal figura implica que un partido político está alzado en armas contra el establecimiento, en representación o con posesión de un territorio y con apoyo de una facción específica de la población.

Fácilmente se colige que eso no es lo que ocurre en Colombia. Las Farc ni tienen ni son un partido político a pesar de sus cercanías con el Partido Comunista y sus nuevas vertientes de nombres engañosos. Tampoco tienen las guerrillas territorios propios, a pesar de los santuarios que la extrema pereza de los mandatarios anteriores les han permitido, ni son propias de una región en concreto como la Costa, los Llanos o Antioquia. Ni siquiera representan a un grupo de población en particular, sea de carácter étnico, racial o religioso. Entonces, no cabe duda de que nuestra ‘guerra’ no es una ‘guerra’, si nos atenemos a las definiciones de los tratados internacionales.

Pero, ¿para qué se mete el presidente Uribe en estos berenjenales de no llamar al pan, pan y vino al vino? ¿Por qué recurrir al eufemismo de ‘amenaza terrorista’? Baste mencionar que en las naciones desarrolladas suelen ser precisos con el lenguaje y también consecuentes con él. Entonces, ¿cómo hacer que las Farc pierdan apoyo si se habla de ‘conflicto interno’, si la terminología indica que la guerrilla es un partido levantado en armas con tierra y pueblo detrás? De ahí que muchos crean que el establecimiento, cerrado y autoritario, está siendo combatido por adalides de la Libertad. Nada más falso.

Por lo tanto, la decisión del Jefe de Estado tiene sentido. A un país pobre como el nuestro le tiene que importar lo que los demás piensen de nuestro conflicto y por eso la cantaleta del presidente Uribe es justificada.

En cambio, el juego de palabras que no parece tener mucho sentido es el propuesto por el ex presidente Alfonso López Michelsen. Dice él que el terrorismo no es un delito, que no está tipificado en “ninguna legislación en el mundo”; y que las Farc “no son terroristas” o que acciones como volar oleoductos y atacar edificaciones militares o de Policía no lo son. Pero si bien podría aceptarse que la voladura de un oleoducto no tiene por objeto crear terror, cualquier acto de esa naturaleza puede derivar en consecuencias tan graves como si se hubieran ejecutado para hacerlo. Machuca es el ejemplo.

De otra parte, si bien al brazo armado del Estado le corresponde por su naturaleza el ser atacado, con todas las consecuencias que de ello se deriven, eso no exime del atributo de ‘terroristas’ a ciertos actos cometidos de tal manera que aún siendo contra la Fuerza Pública, generan terror entre la población, como en decenas de pueblos donde, por atacar instalaciones militares y de Policía con cilindros-bomba, se terminó tumbando la iglesia, la alcaldía, la escuela, la biblioteca, la casa de las putas y casas de familia donde murieron ancianos miserables.

Decir que las Farc no son terroristas es pisotear la memoria de miles de niños, adultos y ancianos  víctimas de bicicletas-bomba, balones-bomba, burros y caballos-bomba, carros-bomba, minas quiebra patas, etc., y del terror sistemático de acciones como el secuestro, el desplazamiento forzado, la extorsión, el constreñimiento electoral, el reclutamiento forzado y demás. Como vemos, no se trata solo de un juego de palabras.

(Publicado en el periódico El Mundo, el 9 de mayo de 2011)

Lea la versión original: Juegos de palabras

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Posted by Saúl Hernández

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