No debería sorprender a nadie la decisión de la Corte Suprema de Justicia de desconocer la validez probatoria de los computadores de ‘Raúl Reyes’, pero no por los tecnicismos esgrimidos por el alto tribunal, sino porque la Corte siempre ha desestimado la ‘Farcpolítica’ y ha demostrado un evidente sesgo al emitir condenas por ‘parapolítica’ con base en precarios indicios.

Desde el día mismo del operativo se supo que tan importante como la caída de ‘Reyes’ era el hallazgo de sus computadores. Por eso, todos los prosélitos de las Farc —desde encumbrados personajes hasta los idiotas útiles de que hablaba Lenin— proclamaron la ilegitimidad de los equipos incautados.

El Presidente de Ecuador solía referirse, con sorna, a las “supercomputadoras que resisten bombas y balas”, como si la misma Lucía Morett y otras guerrilleras no hubieran resistido también.

De inmediato se divulgaron fotos de visitantes del campamento. Los activistas chilenos Manuel Olate y Valeska López admitieron sin empacho haber estado allí una semana antes del bombardeo, y el dirigente comunista argentino Patricio Etchagaray reconoció que la foto correspondía a una visita suya al comandante de las Farc.

Luego, información de los computadores condujo al hallazgo de una caleta con medio millón de dólares en Costa Rica y a la captura del famoso traficante de armas Viktor Bout. Y, finalmente, Interpol certificó que el contenido de esos computadores no fue manipulado, a pesar de lo cual las Farc y sus validadores seguían negando la autenticidad de la información.

[Informe forense de Interpol acerca de los computadores de ‘Reyes’]

Entre tanto, a diferencia de los computadores de ‘Jorge 40’, la Suprema los puso en duda desde el principio. Cuando la Policía le entregó los archivos, en junio del 2008, la CSJ anunció que le pediría a Scotland Yard que verificara su autenticidad, desconociendo que esa agencia británica trabaja con Interpol y hace parte de ella.

En una carta que ‘Tirofijo’ les escribió a sus tropas antes de morir —en ese mismo mes de marzo del 2008— se encuentra esta revelación demoledora: “Los secretos de Farc sean (sic) perdido totalmente en la incautación por el gobierno de los computadores del camarada Raúl con documentos secretos” (EL TIEMPO, 18-7-09).

[Texto completo de la carta de Marulanda]

Y como para que no quedaran dudas, en el 2009 se conoció el famoso video del ‘Mono Jojoy’ en que les lee esa carta a sus combatientes en plena selva.

Hago este recuento para notar que todas las falacias de las Farc y sus amiguetes, en este como en otros casos, se derrumbaron. Los computadores sí resistieron el bombardeo, su contenido no fue manipulado y todo lo que allí se informa es verídico; son —o eran— secretos sensibles de esa organización, no cuentos de ficción que ‘Raúl’ escribía en sus ratos libres para enviar a un concurso literario.

Por eso, la información ha sido tenida en cuenta para adelantar procesos judiciales en países como España, Paraguay, Chile y hasta Ecuador, donde le abrieron un proceso a Correa. Y ha sido solicitada también por la Corte Penal Internacional.

De ahí que resulte grotesco, por decir lo menos, que tan incontrovertibles evidencias hayan sido tiradas a la caneca justo donde estos terroristas han cometido sus monstruosidades, y que se ampare semejante leguleyada en el artículo 29 de la Constitución (“Es nula, de pleno derecho, la prueba obtenida con violación del debido proceso”), como si la justicia colombiana no cambiara la jurisprudencia a placer: en el caso de la senadora Gloria Inés Ramírez, por ejemplo, los correos de ‘Reyes’ se tuvieron como pruebas válidas.

Y no deja de ser curioso que esto ocurra justo tras la aparición del informe del Instituto Internacional para Estudios Estratégicos. “Pasar la página” es obstrucción de justicia y un salvavidas para las Farc.

(Publicado en el periódico El Tiempo, el 24 de mayo de 2011)

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Posted by Saúl Hernández

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