Como si se tratara de esquelas perfumadas en papeles rosa, las tres misivas que hasta la fecha ha escrito el nuevo comandante de las Farc, alias ‘Timochenko’, tienen ya un coro de enamorados digno de una novela de Corín Tellado. No le vamos a negar el mérito de suscribir unas cartas más floridas, prosopopéyicas y menos aburridas que las de sus antecesores —farragosas, confusas y cargadas de los viejos tópicos del lenguaje marxista—, pero ese no es un avance hacia la paz como creen algunos miopes.

Claro, no es de poca monta que, en un país donde el poder y la gramática siempre han ido de la mano, los comunicados de las Farc sean más amenos, con un estilo adornado de sagaces ironías e infrecuentes referencias históricas, literarias y hasta religiosas, así como un lenguaje bien cuidado, pero no hay porqué hacerse ilusiones, en el fondo son más de lo mismo.

La última epístola es la respuesta a una carta que el historiador Medófilo Medina le había dirigido a ‘Alfonso Cano’ en junio pasado y que este no pudo contestar porque —a decir de ‘Timo’— “las veinticuatro horas del día hay sobrevuelos sobre nosotros ubicando la (más) mínima señal (…) para molernos a bombas”. A pesar de ello, ‘Timoleón’ sí pudo responderla y firmarla desde las “Montañas de Colombia”, aunque a todas luces se ve que es un texto trabajado en escritorio, vaya uno a saber si en Caracas o en Bogotá, mientras se degusta un whisky o un té.

Y es que se trata de un documento bastante extenso, cerca de 50.000 caracteres —equivale a 14 columnas de opinión como esta—, de un contenido sumamente denso y de una pulcritud en materia de ortografía, redacción, puntuación y concordancia, que parece haberse redactado a varias manos y revisado y corregido hasta el cansancio. De ahí que no se pueda pasar por alto el hallazgo de José Obdulio Gaviria —un ‘amargado’ y ‘troglodita’, en palabras del literato ‘Timochenko’—, quien en su columna de El Tiempo (18/01/12) reveló que en los computadores de ‘Reyes’ figuran varios mensajes firmados por ‘Timo’ que más parecen de un iletrado. Entonces, no sería nada raro que el comandante tenga quien le escriba —es decir, en nombre suyo—, como tampoco que los amanuenses sean esos mismos enamorados que le escriben a él.

Entrando en materia, hay que afirmar que el fondo de los comunicados no enseña el menor resquicio de una voluntad de paz; al contrario, los guerrilleros son claros en insistir en la “inevitabilidad de la guerra” y en reclamar un “debate abierto y público de opiniones (…) sobre las realidades económicas, sociales, políticas, culturales y hasta ambientales del momento contemporáneo mundial, latinoamericano y nacional”. Es decir, temas suficientemente amplios como para hablar hasta el fin de los tiempos sin alcanzar ningún acuerdo; la misma mamadera de gallo de las ‘audiencias públicas’ del Caguán, donde se discutía de lo divino y lo humano para simular supuestos avances hacia la paz.

‘Timochenko’ es contundente al señalar que no se desmovilizarán sin que se logre una solución política y que “esta no puede entenderse sino como un replanteamiento del orden existente”: “Promovemos un régimen político distinto”, afirma. “De lo que se trata es de reconstruir las reglas de la democracia” desmontando “el sistema multipartidista y de elecciones periódicas promovido desde la Casa Blanca (…) con el propósito de dar paso a las economías de mercado”.

Como vemos, el publicitado cambio de tono es puro maquillaje. Ni siquiera hay que leer entre líneas para entender que las Farc no quieren la paz sino alcanzar en el escritorio la victoria de imponer el marxismo-leninismo a pesar de haber sido derrotadas por las armas. No nos ilusionemos y que el gobierno no olvide que los colombianos queremos la paz, pero no a cualquier precio.

(Publicado en el periódico El Mundo, el 23 de enero de 2012)

Documentos de Interés:

Carta a Medófilo Medina

También le puede interesar

Posted by Saúl Hernández

5 Comments

Deja un comentario