Bien sabemos que el primer aviso que dan las dictaduras es la aparición de la censura, y hace días venimos advirtiendo que hay señales repetidas de que esa arbitrariedad está tomando forma en nuestro país con un evidente sesgo político e ideológico.

La representante María Fernanda Cabal es ya reconocida por sus trinos polémicos, que dada su investidura podría matizar para decir lo mismo sin que sea desacreditada por sus posiciones. Sin embargo, sus trinos sobre Ángela Giraldo, una de las víctimas que viajó a La Habana, no incurrieron en ningún exceso; de hecho, todos nos preguntamos lo mismo al ver una fotografía de su llegada a Cuba: ¿por qué esta señora se saludó de manera tan sonriente y efusiva con los terroristas que asesinaron a su hermano?

La foto de la polémica

La foto de la polémica

Ha dicho la señora Giraldo que la foto a la que se hace referencia corresponde a su saludo con uno de los delegados del Gobierno, un tal Jaime Avendaño que nadie conoce y que los medios deberían entrevistar para comprobar que sí se trata de él y no de ‘Andrés París’, cuyo parecido es extraordinario. Además, porque resulta extraño que un delegado del Gobierno esté situado en el lado de los guerrilleros, pues en la foto se aprecia muy cerca de alias ‘Marcos Calarcá’, a quien sí saludan muy sonrientes otras de las llamadas víctimas, como puede verse en fotos publicadas por el periódico El Tiempo.

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Entre otras cosas, a muchos no nos extrañó que la señora Giraldo se saludara con tanta simpatía con un guerrillero pues recordamos que no hace mucho era novia —y tenía planes de boda— nada más y nada menos que de Lucho Garzón, uno de esos epónimos dirigentes de la izquierda ‘democrática’ que suelen justificar a las guerrillas. Por cierto que Garzón, hoy devenido en flagrante Ministro del Trabajo, nunca trabajó; pasó largos en licencia sindical y, como ‘líder’ obrero, se caracterizó por organizar paros y promover sabotajes. Pero esa es otra historia, cada cual verá de quién se enamora.

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Sin embargo, lo que sí es cuestionable es que doña Ángela es contratista de este Gobierno, más concretamente de la Presidencia de la República, al que ha prestado servicios profesionales por cuantías cercanas a los 200 millones de pesos. Y como su profesión es la Odontología, imaginaría cualquiera que los servicios prestados consisten en ser la odontóloga de Palacio, cargo muy singular que no resultaría tan extraño en un gobierno clientelista como este. Pero no, resulta que esta dama funge como “coordinadora de la cooperación internacional para Bogotá D.C. y la Región Pacífico” de la Agencia Presidencial de Cooperación Internacional de Colombia. En su cuenta de Twitter, la señora Giraldo —además de odontóloga— aduce ser “Magíster en Estudios Políticos Cidenal 2011”, lo cual es un curso de unos pocos meses que solo sirve para justificar un jugoso y bien mermelado contrato burocrático que explica su sonrisa en La Habana, por lo que su presencia allí es criticable desde todo punto de vista.

Pero la señora Giraldo no solo es exnovia del Ministro del Trabajo y contratista de la Presidencia, también es íntima amiga del expresidente Samper, tan cercano de ‘Juampa’, hoy promovido a Secretario General de Unasur. En las redes sociales circulan fotos de doña Ángela con el narcoelefante, incluyendo una en la que participa de una animada fiesta de cumpleaños de Ernesto, a menos, claro, que resulte que no se trata de él o que tampoco sea ella. A lo mejor se trata de un cumpleaños del señor Avendaño. Por cierto, ya Ernestico y su amigo Rafael Correa andan proponiendo una tal Corte Penal de Unasur, que seguramente servirá para exculpar a las Farc y perseguir a ‘enemigos de la paz”, como María Fernanda Cabal.

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Claro, si no la condenan aquí primero pues la Fiscalía General de la Nación le abrió investigación a la congresista por presuntamente haber cometido graves delitos como injuria y calumnia, además de actos de discriminación y hostigamiento agravado. Algunos llegaron a hablar hasta de terrorismo, y el inefable delegado de la ONU, Fabrizio Hochschild, comparó los trinos de Cabal con tatucos de las Farc.

Tan graves acusaciones contrastan con el más absoluto silencio frente al acto de matoneo de Antonio Caballero contra otra víctima de las Farc como es el ex ministro Fernando Londoño, a quien levantaron con un bombazo en las calles de Bogotá. Pues resulta que Caballero lo iguala en todo con el terrorista ‘Timochenko’ por el mero hecho de tener el mismo apellido, provenir de la misma región y levantarse todas las mañanas a trasmitir sus ideas por la radio. Es decir, es el delito de opinión que le quieren imponer también a la señora Cabal; un delito indultable el ser terrorista, pero punible el opinar en radio, como hace el ex ministro en las mañanas. Y peor aun: para Caballero es lo mismo ser víctima que victimario, y su atrevimiento —acompañado incluso de verdaderas calumnias pues Londoño Hoyos no tiene condena alguna— no ha motivado reacción de nadie, no se ha dicho que esté siendo estigmatizado o revictimizado, ni ha suscitado investigación alguna.

Lo que está pasando queda bien explicado en una reciente caricatura de Osuna en la que Santos dice: “Quienes opinen contra mi proceso de paz, ¡quedan advertidos!”. A su lado, la figura de ojos vendados que representa a la Justicia… pero no es una dama, ¡es el pérfido fiscal Montealegre!BvkCEArIAAAQfjJ

(Publicado en Periódico Debate, el 26 de agosto de 2014)

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Posted by Saúl Hernández

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