parque-botnico-del-ro-medelln-14-638No poco estupor causó la noticia de que este año no habría alumbrados navideños en el río Medellín por causa del inicio de obras del faraónico parque lineal con el que pretende inmortalizarse el alcalde Gaviria. Esto porque la gente, al desconocer los detalles de este proyecto, se preocupa por pequeñeces cuando lo que debería prender alarmas es precisamente la ejecución de una obra tan descabellada como esta.

Si el puente de la 4 sur es considerado como el elefante blanco de la administración de Alonso Salazar —un verdadero mamut que se utiliza más para filmar videos musicales y realizar eventos pseudodeportivos como la carrera The Color Run—, el parque de Gaviria será un Godzilla que dejará a Medellín en físicas ruinas durante la construcción y en la ruina económica al concluirse, si es que algún día se termina.

Con ese cuento de ser la ciudad más innovadora, y con un largo listado de premios y reconocimientos —que parecen comprados si nos remitimos al tejemaneje de estas cosas—, Medellín viene en una alocada carrera de desperdicio de recursos como los 10.000 millones que costará la reparación del techo de la Biblioteca España. Y creemos que en una ciudad desindustrializada, que perdió su fulgor de antaño, aún hay recursos ilimitados para derrochar en suntuosidades que lucen espectaculares en el papel.

Y no es que debamos tener una visión pequeña de las cosas sino que esta obra es de tal insensatez que tira por la borda lo planeado durante un siglo sobre el uso de las franjas paralelas al río Medellín y al uso que se les ha dado como corredores de transporte multimodal, de conducción de energía (electricidad y gas) y hasta de acueducto y alcantarillado (colectores), todo lo cual tendría que ser replanteado a costos descomunales.

Creer que esta megaobra de 26 kilómetros con vías soterradas a ambos lados del río, solo costará 2 billones de pesos (mil millones de dólares) es absurdo. Un caso paradigmático es el del Gran Túnel de Boston (EE. UU.), en el que se soterraron apenas 6 kilómetros de vía a un precio exorbitante. De los 2.600 millones de dólares en que se calculó su costo en 1982 se llegó a 14.000 millones cuando se terminó, más de 25 años después, y se estima que el costo real alcanzará los 22.000 millones por los intereses que la ciudad estará pagando hasta el año 2037.

Pero hay que ver otro problema como es el de la duración de las obras. En Boston la planeación duró 9 años (1982-91), y en ese tiempo idearon la forma de construir el túnel sin afectar ninguna actividad de la ciudad. Entretanto, Medellín se colapsa cada que se cierra la Regional para cualquier evento y los recientes cierres del Metro en el sur, debidos al deterioro de la banca sobre el río, causaron enormes traumatismos. ¿Ya se hizo un plan para contrarrestar la parálisis que va a provocar esta obra?

En Boston, la construcción arrancó en 1991 y el túnel se puso en servicio en 2007, aunque obras complementarias se terminaron solo en 2011, para un total de 20 años. Aquí llevamos diez tratando de hacer 4 kilómetros de vía hasta el Túnel de Occidente y como otros diez en la doble calzada de la variante de Caldas [VER AQUÍ]. Del Parque del Río nadie ha dicho cuánto tiempo tardará la construcción, pero se tiene un referente cercano: el túnel urbano de Cali que se inauguró hace un año, de 980 metros de extensión, tardó 28 meses en construirse y tuvo un costo de 70 mil millones de pesos [VER AQUÍ].

Con una regla de tres queda dicho todo, las matemáticas no mienten. Son dos años por cada uno de los 26 kilómetros: medio siglo mal contado. Ah, y multiplique por dos, ya que las vías son en ambas márgenes del río Aburrá. Cien añitos no es nada. El costo también se duplica y eso que en Cali no tuvieron que mover colectores, ni quebradas, ni puentes, ni la vía del Metro…

No hay nada más peligroso que un alcalde con plata (de nuestros impuestos) y con ínfulas de gloria. Es lamentable que obras absolutamente necesarias puedan ser paralizadas por ambientalistas sedicentes mientras que un proyecto desquiciado, altamente costoso y escasamente socializado no parece tener freno alguno y puede desarrollarse sin mayor planeación y sin atender las voces de alerta que plantean dudas más que razonables.

(Publicado en el periódico El Mundo, el 21 de julio de 2014)

Conozca la versión oficial del proyecto

 

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Posted by Saúl Hernández

One Comment

  1. Pues si no se gastan ese platal….igual desaparece, entonces ante esa verdad del tamaño de una catedral, es mejor que la gasten asi sea mal gastada….

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