La derrota que se vislumbra en el horizonte tiene a Santos al borde del desespero. Tanto que el expresidente Gaviria ha venido a sumarse a los esfuerzos del fiscal Montealegre, quien es un convencido pero poco convincente promotor de la reelección, como el tardío jefe de debate que solo ha llegado a tiempo de ver el desastre y sumarlo a su historial de fracasos. El papá del analfabeta Simoncito se ha dejado venir como un pugilista que tira golpes a la loca, buscando el lucky punch que le haga levantar las manos a un Presidente desahuciado.

Dice Gaviria que Santos es un gran presidente, que no divide a los colombianos y que no ataca a los contradictores, pero el país es testigo de que Santos nos ha dividido entre amigos y enemigos de su paz, y de que a estos últimos los ha (nos ha) estigmatizado con toda clase de epítetos que hacen recordar las maneras de su “nuevo mejor amigo”, el chafarote aquel que dejó sumido en la postración a un país que lo tenía todo para ser rico. Ahora, a los muchos insultos proferidos les ha sumado los de “neonazis” y “neofascistas”, con lo que pasó de ser un émulo de Chávez a un mal imitador de Nicolás Maduro.

Cómo será el desespero de la campaña santista que el Fiscal ha citado tres veces en una semana al expresidente Uribe a que destape las ‘pruebas’ de sus denuncias sobre el ingreso de dineros calientes a la campaña presidencial de Santos del 2010. Eso sí es justicia express, la justicia pronta y oportuna que anhelamos todos los colombianos pero para combatir el delito, no para perseguir opositores llevando banderas políticas en la mano.

Uribe no hizo denuncias temerarias, pidió a la Fiscalía que investigue la posible infiltración de unos dineros en una campaña de acuerdo a informaciones que le han suministrado otras personas. En consecuencia, es obvio que Uribe no tiene ‘pruebas’ como tal sino los nombres de quienes le han suministrado información. Además, ¿cómo es eso de que no se requieren garantías para hacer una denuncia si en Colombia ha habido muertos hasta por delatar a un vecino ruidoso? No es de poca monta hacer incriminaciones en hechos donde se involucran dineros de los ‘Comba’ y a un Presidente rencoroso y solapado que llama a los medios a hacer reclamos destemplados y les cierra oportunidades a los empresarios que no comulgan con sus políticas.

Y es claramente imposible tener garantías frente a un Fiscal abanderado del santismo que debería avergonzarse de las barbaridades que declaró en la entrevista que concedió de manera reciente al periódico El Tiempo. En ella se evidenció, como lo señala el exmagistrado Jesús Vallejo Mejía, que se están dando pasos agigantados para instaurar el delito de opinión en este país. Ya el abominable parlamentario Armando Benedetti había expresado que a los enemigos de la farsa de paz que se desarrolla en La Habana, había que fusilarlos, aseveración que proviniendo de un drogadicto no mereció atención. Pero que venga Montealegre a sugerir que opinar contra esa negociación es un delito, es de una gravedad asombrosa.

Pero el desespero de Santos es de tal magnitud que no contento con esas alianzas, ahora selló también un pacto con Gustavo Petro y su partido, a quien hace apenas unas semanas tildaba de pésimo alcalde de Bogotá y de quien agregó que no era la gran figura de la izquierda que podía pasar a la Historia. Es obvio que mutuamente se desprecian pero tienen un objetivo común, que por el momento los une, como es el de instalar el castrochavismo en Colombia. Una misión que parecía no tener vuelta atrás pero que se les está enredando con el ascenso de Óscar Iván Zuluaga en la intención de voto y el liderazgo del expresidente Uribe y su Centro Democrático.

El cínico Santos dice que no quiere contestar agravios pero es él quien lleva años agraviando a quienes traicionó. El cínico Santos le dice a Zuluaga que dé la cara cuando es él quien se esconde y no va a debates. Ahora Zuluaga lo ha empatado en todas las encuestas y lo vence en varias, como en la de Gallup, la más consistente y certera de todas las encuestas que se hacen en Colombia, que le da un triunfo cómodo en segunda vuelta con 42,5% frente a 35,1%. Ya hasta Martha Lucía Ramírez le gana a Santos en una hipotética segunda vuelta con 40,8% frente a 37,2%.

Y todo gracias a que los colombianos han venido reflexionando y no les gusta una paz extorsiva. Eso de que es ahora o nunca, o que estamos eligiendo entre la guerra y la paz, no va con nosotros; calcularon mal o —como diría Santos— tacaron burro. Según la misma encuesta de Gallup, la paz aparece en el séptimo lugar entre los males más graves que los colombianos esperan que sean resueltos por el nuevo mandatario, apenas con poco más del 4%. De manera que todos estos bandidos que pretenden refundar la Patria, a menos que pase algo muy raro, van a quedar con un palmo de narices. Eso es lo que los tiene desesperados.

(Publicado en Periódico Debate, el 19 de mayo de 2014)

 

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Posted by Saúl Hernández

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