metroplUno de los factores que mayor descontento genera en nuestras ciudades es la movilidad. La escasa planeación urbanística y la negligencia con la que se acometen las obras necesarias para garantizar el flujo de las personas le dan a los sistemas de transporte un delicado equilibrio que se rompe al menor tropiezo.

Así como Bogotá es escenario de un permanente caos por el colapso del Transmilenio, Medellín ha sufrido dos episodios consecutivos en menos de dos meses, de suspensión del servicio del metro en el sur de la ciudad por peligrosas fallas en la banca sobre el río, que fueron detectadas hace años y que apenas ahora se están interviniendo.

Por fortuna no hubo que dar cuenta de una tragedia pero la empresa más admirada por los antioqueños podría perder ese honroso sitial si continúa bajando el estándar de calidad al que están acostumbrados sus usuarios. Este sistema debe ser fortalecido con planes de contingencia que permitan atender de manera conveniente este tipo de imprevistos pues toda el área metropolitana está cayendo en una dependencia del metro que en caso de un daño grave podría ocasionar consecuencias catastróficas.

Los dos colapsos recientes en la movilidad del sistema, en el sur de la ciudad, permiten especular que no es del todo errada la decisión de construir líneas de Metroplús (BRT, Buses de Tránsito Rápido por su sigla en inglés) que corran paralelas al sistema metro en Envigado e Itagüí, en vez de hacer un trazado perpendicular al metro —lo que se conoce como ‘espina de pescado’— para alimentarlo en lugar de competirle.

La verdad es que a largo plazo no es conveniente depender de un solo sistema porque, al fallar, el perjuicio será mayor si no se tienen alternativas. Aunque una de los mayores problemas de estos corredores es que serán operados por buses a gas, que también contaminan, cuando la ciudad está dando pasos en la dirección correcta con los tranvías de Ayacucho (en plena construcción) y de la Avenida 80 (cuyos diseños están listos).

El Metroplús de Envigado está paralizado por el mediático escándalo del ‘túnel verde’, cuando la solución podría estar precisamente en lo ecológico, operando esta troncal con buses eléctricos. Es más, se debería estudiar la posibilidad de implementar tranvías en vez de buses, sobre todo si lo que se pretende es que esta línea siga por toda la avenida El Poblado, a futuro, hasta el centro de la ciudad.

Pero, de no ser viable el tranvía, por sus costos, el Metroplús de Envigado se puede destrabar con la decisión de usar buses movidos con electricidad, trátese de trolebuses pegados a una red o de buses que funcionen con baterías. Eso dejaría sin piso los reclamos de esos anarco-ecologistas que pretenden detener el desarrollo con reclamos destemplados cuando en sus casas ni siquiera reciclan las basuras. Los árboles que se van a talar son poco más de 100 (el 18% de los que componen el llamado túnel) y se compensarían con 2.000 arboles nuevos en el sector. Si a eso le sumamos una operación con cero emisiones estaríamos hablando de un arreglo difícil de rechazar.

Los ambientalistas predican el destierro de las motos y los vehículos particulares, e insisten en promover el transporte público y más desplazamientos a pie y en bicicleta. Entonces deberían actuar en consecuencia y aceptar un Metroplús verde en vez de quedarse obstaculizando el camino como una vaca muerta. El índice de motorización (personas con carro) en el sur del Valle de Aburrá es de los más altos de la región y hasta del país, y si se pretende evitar tanta contaminación y congestión vehicular hay que ofrecer un mejor transporte público. En ese sentido, no se puede desestimar la importancia de Metroplús como complemento del Metro.

Investigaciones señalan que el 70% de los viajes en Medellín son obligatorios, o sea por razones de trabajo, estudio, citas médicas, etc. Somos una sociedad encerrada, bien por falta de dinero, porque nos sentimos inseguros en la calle o porque el transporte no es el mejor. Mejorarlo incide directamente en una mejor calidad de vida.

(Publicado en el periódico El Mundo, el 31 de marzo de 2014)

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Posted by Saúl Hernández

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