Gustavo PetroEl difícil momento que vive la revolución bolivariana abre el debate sobre si la izquierda en Colombia debe o no marcar distancia de estos preceptos.

Para considerar si los sucesos por los que atraviesa Venezuela podrían exigir una reinvención de la izquierda colombiana, habría que preguntarse si la política es un ejercicio que se mueve entre los extremos del blanco y el negro o si disfruta de una variada gama de colores y matices. También habría que indagar si la izquierda local se identifica o representa, de alguna manera, al ‘socialismo del siglo XXI’.

Lo cierto es que la crisis del hermano país podría afectar al sector de la izquierda colombiana que sea equiparable con el chavismo, pues cargaría con el estigma de exponernos a repetir su fracaso al implementar políticas similares a las que están llevando al país hermano a una situación de desesperación extrema. Por tanto, es lógico pensar que se requiera renovar el discurso y ofrecer posturas de un mayor pragmatismo.

En ese sentido, sectores de izquierda menos dogmáticos y más modernos, más cercanos, por ejemplo, a la Concertación chilena que al eje Maduro (Chávez) – Evo – Ortega – Correa – Castro (y hasta Cristina), podrían sobresalir por encima de las demás corrientes y mejorar su imagen frente al electorado.

Sin embargo, aunque la experiencia de la izquierda gobernando en nuestro medio ha sido escasa y de pobres resultados —como en la Capital—, la magia del populismo consiste en convencer a incautos prometiendo utopías inalcanzables. Y mucho me temo que nuestra izquierda, en vez de reinventarse, seguirá intentándolo, más ahora que los más doctrinarios —los que hacen ‘política’ armados—, van a intentar hacerla con su catecismo en la mano.

(Publicado en el periódico El Tiempo [Salón de Debate], el 26 de febrero de 2014)

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Posted by Saúl Hernández

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