Mientras nuestra democracia se pervierte en congresitos y leyes habilitantes, los nuevos gobernantes regionales llegan con renovados bríos y grandes retos por afrontar en las diversas materias. ¿Qué se les puede aconsejar a las tres cabezas más visibles?

A Enrique Peñalosa hay que sugerirle que cumpla con el metro. No deja de ser paradójico que el mayor enemigo de este sistema de transporte sea quien deba construirlo sin dilación. Si deja pasar su primer año de mandato sin por lo menos adjudicarlo, se irá a pique la confianza en su gobierno y volverá a reinar ese pesimismo que impera en Bogotá.

Ojalá persista en su empeño de que sea elevado y no subterráneo; más económico, más rápido de construir y menos traumático, puesto que por la calidad de los suelos de la capital el subterráneo no podría construirse todo con tuneladoras, sino a tajo abierto, rompiendo media ciudad. Y que se apure, porque el metro no es decisión suya, pero sí de todos los ciudadanos.

Claro que por mucho que corra con el metro y con el tranvía concesionado de la avenida 68, lo más probable es que Medellín se adelante de nuevo con otro tranvía, el de la avenida 80, cuyos diseños están listos hace años en espera de un burgomaestre que quiera poner su nombre en la placa. Aníbal no quiso y prefirió dejar su huella con los faraónicos parques del Río, que Federico se comprometió a no continuar. Gutiérrez le escribió a Gaviria una carta pública en la que le pedía que no iniciara esa obra, y también le ha pedido que no adjudique el segundo tramo (en diciembre), que tendrá una ejecución de por lo menos dos años, que terminarán comiéndose todo su periodo.

A Federico Gutiérrez hay que recomendarle que cumpla su promesa de no hacer más etapas de esos parques, y que sopese si lo más conveniente para el corredor de la 80 es un tranvía o un monorriel, más barato y más rápido de construir. Con el mismo dinero de un tranvía se podrían construir los monorrieles de la 80 y la carrera 34, y ahí sí se podrá empezar a ver reducciones en la contaminación del aire. Según la OMS, Medellín es la ciudad con el aire más contaminado del país.

También hay que pedirle que se acuerde de su promesa de no privatizar a EPM, y que abra bien los ojitos y cuide sus recursos porque los están feriando. Poco se entiende la adquisición de Aguas de Antofagasta (Chile) –un pueblo del tamaño de Soacha o Bello, en medio del desierto–, por 965 millones de dólares (tres billones de pesos), cuando por Isagén –una empresa estratégica de carácter nacional– se piden 5,2 billones de pesos. Es un negocio (negociado) tan malo como la olvidada compra de Orbitel, pero diez veces más grande. Y pensar que por estos días se ha hecho politiquería rememorando lo de la vajilla de EPM.

Precisamente, al nuevo gobernador de Antioquia, Luis Pérez, hay que pedirle que se ocupe de un tema que, como exdirector del Icfes, exrector de la Universidad de Antioquia y exsecretario de Educación de Medellín, conoce muy bien. Antioquia no es “la más educada”, como reza el eslogan de la campaña presidencial de Fajardo, quien se gastó 196.000 millones de pesos para divulgar ese lema, mientras que la construcción de los 80 parques educativos, su programa bandera, costó 296.000 millones. Aún no se han entregado todos, y ya hay varios que se están cayendo, como ocurrió con la malhadada biblioteca España. Obras para mojar prensa y ganar concursos de nula utilidad. En las pruebas Saber 11, Antioquia sacó el puesto 16 entre 32 departamentos, y Medellín fue la 12.ª entre las ciudades capitales, lo que presagia un triste futuro para una región cuyo liderazgo se ha desvanecido.

Tienen todo servido para superar a sus antecesores, que así sea.

(Publicado en el periódico El Tiempo, el 3 de noviembre de 2015)

También le puede interesar

Posted by Saúl Hernández

Deja un comentario