bill gatesBien sabemos que una gran parte de lo que circula por Internet es parcial o totalmente falso, al grado de haber muchísimos sitios especializados en noticias apócrifas que hacen las delicias de los lectores tras el asombro inicial. Claro, hay personas que nunca se enteran de que se trataba de una ficción y se convierten en difusoras de una realidad deformada que deviene en leyendas urbanas.

No obstante, muchos de esos contenidos son útiles y valiosos, y despiertan profundas reflexiones, así su origen se sospeche espurio, como sucede con un supuesto discurso atribuido al millonario Bill Gates, ofrecido en la secundaria Mount Withney, de Visalia (California, EE. UU.), aparentemente en el año 2000. De ello no hay prueba audiovisual ni reseña en medios de renombre, pero eso no ha sido óbice para que el mensaje se siga replicando frecuentemente.

Lo cierto es que en un mundo globalizado y competitivo, donde cada vez es más importante la verdadera educación —la educación pertinente, la educación con calidad—, estas once reglas, o consejos, cobran gran vigencia. Estas son:

“Regla Uno. La vida no es justa, acostúmbrate a ello.

”Regla Dos. Al mundo no le importará tu autoestima. El mundo esperará que logres algo, independientemente de que te sientas bien o no contigo mismo.

”Regla Tres. No ganarás US$5.000 mensuales justo después de haber salido de la escuela, y no serás el vicepresidente de una empresa, con coche gratis, hasta que hayas terminado el instituto, estudiado y trabajado mucho.

”Regla Cuatro. Si piensas que tu profesor es duro, espera a que tengas un jefe. Ese sí que no tendrá vocación de enseñanza ni la paciencia requerida.

”Regla Cinco. Dedicarse a voltear hamburguesas no te quita dignidad. Tus abuelos tenían una palabra diferente para describirlo: le llamaban oportunidad.

”Regla Seis. Si metes la pata, no es culpa de tus padres, así que no lloriquees por tus errores; aprende de ellos.

”Regla Siete. Antes de que nacieras, tus padres no eran tan aburridos como lo son ahora. Ellos empezaron a serlo por pagar tus cuentas, lavar tu ropa sucia y escucharte hablar acerca de lo ‘super’ que eres y lo pesados que son ellos. Así que antes de emprender tu lucha por las selvas vírgenes, contaminadas por la generación de tus padres, inicia el camino limpiando las cosas de tu propia vida, empezando por tu habitación, escritorio, armario y clóset.

”Regla Ocho. En la escuela puede haberse eliminado la diferencia entre ganadores y perdedores, pero en la vida real no. En algunas escuelas ya no se pierden años lectivos y te dan las oportunidades que necesitas para encontrar la respuesta correcta en tus exámenes y para que tus tareas sean cada vez más fáciles. Eso no tiene ninguna semejanza con la vida real.

”Regla Nueve. La vida no se divide en semestres. No tendrás vacaciones de verano largas en lugares lejanos y muy pocos jefes se interesarán en ayudarte a que te encuentres a ti mismo. Todo esto tendrás que hacerlo en tu tiempo libre.

”Regla Diez. La televisión no es la vida real. En la vida cotidiana, la gente de verdad tiene que salir del café de la película para irse a trabajar.

”Regla Once. Sé amable con los “NERDS” (los más aplicados de tu clase). Existen muchas probabilidades de que termines trabajando para uno de ellos”.

Sin duda, todos estos consejos parecieran dirigidos a los jóvenes colombianos de hoy, tan dados a exigir una supuesta igualdad, a reclamar toda clase de derechos sin reconocer la existencia de unos deberes, a creer que el éxito y la fortuna se pueden conseguir rápido y sin esfuerzo, a desdeñar el trabajo y pretender empezar desde arriba moviendo palancas, a indignarse por todo cuando ellos no son dignos de nada, cuando son tan dados al facilismo, la pereza y el matoneo al que someten a aquellos que se salen del molde…

La verdad es que poco importa la autenticidad de esta exhortación; lo que sí importa es que constituye una alerta no solo para los jóvenes sino para los padres de familia y la clase dirigente. Ahí tenemos un claro diagnóstico de aspectos que se deberían remediar sin demora.

(Publicado en el periódico El Mundo, el 5 de enero de 2015)

También le puede interesar

Posted by Saúl Hernández

Deja un comentario