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El procurador Ordóñez se pregunta: ¿si ante el secuestro de un general se suspendió el proceso de La Habana, qué debería pasar tras la masacre de 11 soldados? El presidente Santos respondió a eso, en enero del 2014, cuando dijo que su preocupación era que las Farc “cometan un acto de irracionalidad que vuelva imposible continuar, un atentado a una figura importante, algo que haga realmente explotar en mil pedazos el proceso”.

Claro, como en todas partes, aquí los muertos se clasifican por categorías. Una cosa son unos pocos muertos en París y otra, más de un centenar en Kenia, Paquistán, Siria o Yemen. Para Santos, los soldados no valen nada. En la Copa América del 2011 se sentó a ver un partido de la Selección en medio de las ruinas de Corinto (Cauca), tras un ataque terrorista de las Farc que dejó uniformados muertos. Celebró los goles y hasta llamó a felicitar al ‘Bolillo’ Gómez delante de los compungidos pobladores.

Ahora a la masacre del corregimiento de Timba, también en el Cauca, la tilda de ‘incidente’; menosprecio que no es nuevo ni es solo suyo. Ya en un caso similar, monseñor Castro le había pedido a Santos no pararse de la mesa porque “muertos siempre han existido, pero procesos de paz como este, ninguno”. ¿Y los de Belisario, Gaviria y Pastrana? En fin.

Muchos atribuyen esta masacre a la prohibición de bombardear a las Farc. De hecho, un soldado sobreviviente dice que ellos no son nada sin apoyo aéreo. Por boquisuelto, vendrá para él su sanción, así como para esas familias a las que les quitarán las casas fiscales cuando pase el escándalo, y como se la cobrarán, con el despido, a todos los militares que filtren información a medios, según orden de Lasprilla.

Si bien la Fuerza Aérea salió a negar la falta de apoyo, alegando mal tiempo, en el ataque a isla Gorgona, por poner un ejemplo, no había mal tiempo ni suspensión de bombardeos, pero tampoco llegó apoyo aéreo y los guerrilleros regresaron a tierra firme en sus lanchitas, sin contratiempos. ¿Por qué? Porque la orden es no disparar, como lo denunció la madre de uno de los soldados asesinados.

Es decir, las Farc terminaron de romper su cese del fuego (el Cerac denuncia otros incumplimientos) para presionar al Gobierno en pos de un cese bilateral que, en la práctica, ya se venía realizando. Pero también para proteger su negocio de narcotráfico, enviando el claro mensaje de que no lo van a abandonar. Una acción cometida con la tranquilidad de que, según ‘Timochenko’, “la sociedad no desea que se interrumpan los diálogos”.

De labios para afuera, Santos declara que debe haber plazos, pero lo dice después de que lo hiciera Vargas Lleras, quien abrió la boca al sentir el filo de la puñalada trapera que su jefe intentó clavarle por intermedio de sus marionetas. De labios para adentro, sin embargo, el cese bilateral está decidido: se encadenará a las fuerzas del Estado, en tanto que los terroristas mantendrán muchas de sus actividades delictivas.

La rendición es un hecho. Que Santos acompañe el saludo de los socialistas Castro y Maduro (el puño izquierdo arriba) en la foto oficial de la VII Cumbre de las Américas no es un gesto inocente. Tampoco lo es obligar a miembros de la Policía a participar en las marchas por las Farc. Y no deja de ser un mal presagio que un partido por ‘la paz’ termine en manotazos, patadas y empujones de una estrella tan opaca como la farsa de La Habana.

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Todo lo que antes se llamaba ‘participación política’ y hoy se llama ‘mermelada’, entre el 2002 y el 2010 fue ‘cohecho’… A Isagén la ferian por 5,2 billones, cuando solo Hidrosogamoso valió 4,5 billones y va a aumentar sus ganancias anuales en 60 por ciento. ¡Y esto no da cárcel!

(Publicado en el periódico El Tiempo, el 21 de abril de 2015)

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Posted by Saúl Hernández

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