En muchos medios de comunicación se ha dicho que el corregimiento de Belén de Bajirá pertenece al departamento del Chocó porque así lo contempla la Ley 13 de 1947. Sin embargo, es bueno aclarar que esa ley no menciona a Bajirá por ninguna parte, sino que se circunscribe a señalar los accidentes geográficos que delimitan ese departamento: “Son límites del Departamento del Choco (sic): desde la desembocadura más meridional del rio San Juan, en el Pacifico, sube la vaguada de este rio hasta la boca del rio Calima; de este punto, por entre los ríos San Juan y Calima, para tomar por el filo de la cuchilla (…)”, etc. El resto se lleva el largo de esta columna.

Con esa delimitación se elaboran los mapas oficiales, y resulta que, en todos ellos, anteriores y posteriores a la Ley 13 de 1947, el sitio de Belén de Bajirá aparece señalado dentro del territorio de Antioquia. Ahora, el director del Instituto Geográfico Agustín Codazzi (Igac), Juan Antonio Nieto, aduce que una comisión identificó in situ la descripción que trae la mencionada ley y pudo concluir que Bajirá está en el Chocó. No obstante, el representante por Antioquia Luis Horacio Gallón, advierte que existe un memorando del Igac, del 2003, en el que el delegado de esa identidad manifiesta no haber hallado el nacimiento del río Tumarandocito, señalado como límite en 1947, por lo que “trazó una línea en cualquier sitio”.

Si bien una comisión objetiva e independiente podría ir a la región y establecer realmente el curso de los linderos, lo cierto es que los mapas han señalado durante décadas que esta región es de Antioquia, por lo que este departamento ha hecho soberanía en ella. El caserío de Belén de Bajirá comenzó a formarse en 1967 y, en 1975, la gobernación de Antioquia lo estableció como corregimiento de Mutatá. Por su parte, apenas en el año 2000, la Asamblea del Chocó lo declaró municipio de ese departamento, pero el Consejo de Estado anuló la ordenanza siete años después.

Del presupuesto municipal de Mutatá, que actualmente es de 18.000 millones de pesos anuales, se destinan para Bajirá 3.000 millones. Allá hay un centro médico del departamento de Antioquia, además de escuelas y un acueducto que cubre buena parte del poblado. Allá se vota por alcalde de Mutatá, por gobernador de Antioquia y por representantes a la Cámara por Antioquia. A su vez, los impuestos los cobra Antioquia y el registro predial lo gestiona Antioquia. Más claro, imposible.

Pero lo más grave de este zarpazo de Santos a Antioquia (que incluye también los corregimientos de Blanquiceth, Macondo y Nuevo Oriente, del municipio de Turbo) es el hecho de hacer parte de un paquete de acuerdos con el que se pretende ponerle fin a un paro cívico al mejor estilo Santos: saltándose la ley. No es el Igac el que puede redefinir el ordenamiento territorial con solo publicar un mapa; es el Congreso de la República el único escenario en donde un conflicto de esta naturaleza se puede dirimir.

También es lamentable que esto se quiera exhibir como un tema de justicia social, como una supuesta lucha entre los pobres negros chocoanos y los explotadores terratenientes antioqueños. Más bien hay que preguntarse si el interés del Chocó en estas tierras se debe a las supuestas riquezas en oro, coltán y níquel, que de todas maneras las comunidades no permitirán explotar legalmente, como viene sucediendo en el país, o si lo que hay es el interés de algunos delincuentes por apoderarse más de esa región y sus rentas.

En fin, pobres bajireños, pasarán años antes de que el Chocó remplace los funcionarios de Antioquia que saldrán por cuenta de la ligereza de alguien que afirma ‘haber intentado ganarse el corazón de los antioqueños desde el primer día de su gobierno’, y que, como Marroquín, podría decir que recibió un país y entregó dos. Ya se habla de federalismos, autonomías y hasta independencias. Y cuando esas ideas cogen vuelo…

(Publicado en el periódico El Mundo, el 5 de junio de 2017).

También le puede interesar

Posted by Saúl Hernández

Deja un comentario