Ha venido repitiendo de manera insistente el fabulador presidente Santos que las Farc se acabaron con la entrega de armas y que el conflicto también se acabó. Pero, lamentablemente, esta es otra más de esas apreciaciones suyas que carecen de fundamento, cuando no es que son comprobados embustes del tamaño de una catedral.

En verdad, solo los cínicos y los ignorantes se pueden creer el cuento de que las 7.132 armas supuestamente entregadas constituyen todo el arsenal de las Farc, cuando informes de Inteligencia del Ejército lo tasan en 45.000 y otros entes gubernamentales en 30.000. Hay realidades que no se pueden soslayar, como que las mal llamadas ‘disidencias’ conservaron su armamento, que en Venezuela hay miles de guerrilleros no desmovilizados y armados (se habla de 4.000 en el estado Amazonas), que habrá por lo menos 1.200 guerrilleros armados por el Estado en el papel de escoltas de la Unidad Nacional de Protección, que las Farc están comprando empresas de vigilancia —según denuncia Acore—, y estas trabajan con armas no con camándulas, que quedan 900 caletas y que se han hecho cambios de brazalete (ELN) y surgido nuevas, oportunas y convenientes guerrillas (MRP). Luego, las Farc serán un partido político con múltiples brazos armados.

No hay que ser ingenuos. Las Farc van a conservar muchos fierros no solo por mera desconfianza sobre el cumplimiento de los acuerdos, sino también porque consideran la posibilidad de volverse al monte en caso de no fructificar la estrategia de tomarse el poder haciendo política. “La paz es la estrategia”, dice ‘Iván Márquez’ en un discurso campamentario fechado en 2009.

Sin embargo, la discusión sobre el número de sus armas es insulsa porque estas van y vienen si se tiene suficiente dinero para adquirirlas, y Forbes les dio el tercer puesto en ingresos entre los grupos terroristas con 600 millones de dólares anuales, The Economist calculó su patrimonio en 10.000 millones de dólares con información de la UIAF, cuyo director fue destituido por Santos por filtrar esa información, y estamos viendo cómo recorren el país con miles de dólares en rama, a lo mafioso. Así que, dinero hay y el contrabando de armas abunda.

En realidad, el caso de las 60.000 armas que les consiguió Montesinos, de las que solo llegaron 10.000 arrojadas en plena selva desde un avión, no es cosa del otro mundo. Chávez compró cientos de miles de fusiles Kalashnikov a Rusia, de munición obsoleta (7.62) como la que usan las Farc, a pesar de existir versión moderna (5.56). Y hasta se habló de instalar una fábrica en Venezuela. ¿Todo ese arsenal está en los fuertes venezolanos o le ocurrió lo mismo que a los rockets de fabricación sueca que resultaron en poder de las Farc en 2009? ¿Será aventurado sospechar que el barco norcoreano retenido en Panamá en 2013, que provenía de Cuba con 25 contenedores llenos de armas, y el buque chino retenido en Cartagena en 2015 cuando se dirigía a Cuba con un arsenal, transportaban caucheritas para las Farc? Un exguerrillero le contó al periodista Herbin Hoyos que hasta hace poco compraban con cocaína volquetas repletas de armas que entraban por Ecuador.

Sí, es cierto que las Farc han perdido muchas armas en los últimos 15 años, posiblemente las 42.142 que indica el Ministerio de Defensa (El Tiempo, 30/06/17). Pero el problema es que jamás desarmarán su ideología ni su naturaleza criminal, por eso no hay tal fin de las Farc, todo lo contrario, hoy están más vigentes que nunca.

Las Farc entendieron que, en el marco de la combinación de todas las formas de lucha, la política es la continuación de la guerra por otros medios (Focault), y encontraron el topo traidor, entreguista y colaboracionista —una extraña mezcla entre Kérensky, Chamberlain, Pétain y Quisling—, que agarrara la brida y entrara la bestia. Ahora, el enemigo está adentro, más vivo que nunca, y Troya duerme.

También le puede interesar

Posted by Saúl Hernández

Deja un comentario