En Colombia la justicia está completamente politizada, tanto que todos los fallos favorecen al actual gobierno gracias a que ha llevado la corrupción hasta límites insospechados con la tal mermelada. Por eso, la semana anterior fue una gran sorpresa que el fiscal general, Néstor Humberto Martínez, señalara de manera contundente que a la campaña Santos Presidente 2014 había ingresado un millón de dólares de la compañía Odebrecht.

Apenas unas horas antes, la Fiscalía le había echado tierra a otra trapacería del impoluto santismo sepultando la investigación contra el almirante Echandía, quien fuera señalado por el anterior director del CTI de la Fiscalía, Julián Quintana, como el cerebro del montaje contra la campaña Zuluaga Presidente, a la que acusaron falsamente de contratar un hacker para infiltrar y sabotear los diálogos de paz de La Habana.

Así que la sorpresa no podía ser menor. Cierto es que los aciagos tiempos del fiscal Montealegre quedaron atrás, y que el hijo del maestro Salustiano ha mostrado una gran independencia, pero la persecución del gobierno contra sus ‘enemigos’ ha sido despiadada y promete endurecerse con la Justicia Especial para la Paz, al mismo tiempo que sus desmanes son ignorados por las cortes, los partidos de la Unidad Nacional y buena parte de los medios de comunicación.

Tras la declaración del Fiscal, el denominado ‘Secretario de Transparencia’, Camilo Enciso, salió apresuradamente en cámaras desde la Casa de Nariño a culpar al uribismo en medio de un nerviosismo evidente. Incluso, recordó la acusación de que a la campaña de Santos Presidente 2010 ingresaron 12 millones de dólares provenientes del clan narcotraficante de los hermanos ‘Comba’, de lo que culpó también al uribismo a pesar de que ese escándalo fue destapado nada más y nada menos que por un antiuribista furibundo y santista radical como es Daniel Coronell. No sobra recordar que los implicados en ese escándalo fueron J. J. Rendón y Germán Chica, justo con quienes habían trabajado el hacker Sepúlveda y su señora Lina Luna, los que después se infiltraron en la campaña de Óscar Iván Zuluaga. Y hay que recordar también que ese asunto fue enterrado por el exfiscal Montealegre así porque sí, sin mayor indagación, de la misma manera como se han tapado todas las bribonadas del Nobel de Paz.

Pero, a pesar de las negativas iniciales, quedó demostrado que el gerente de la campaña de Santos, Roberto Prieto, sí conocía al emisario de Odebrecht, Otto Bula, y que este sí se reunió con un tal Andrés Giraldo, íntimo de Prieto. Santos dirá que todo fue a sus espaldas, y querrá salir en limpio echando mano de una acusación contra la campaña de Zuluaga que no pasa de ser un chisme sin fundamento: que Odebrecht le pagó al publicista ‘Duda’ cerca de US$ 2 millones por su asesoría a Zuluaga que obedecerían al criterio de ‘comisión de éxito’. Pero, ¿cuál éxito si Óscar Iván perdió? En ese pago que habría recibido ‘Duda’, nada tiene que ver el Centro Democrático.

Lo más perverso de todo es que estos asuntos de violación del tope de financiación de las campañas, es competencia del Consejo Nacional Electoral y poco será lo que la Fiscalía intervenga. De hecho, luego de estremecer al país, el fiscal Martínez se echó para atrás al día siguiente y dejó el asunto en nada, como si se tratara de una infracción de tránsito. Ya advirtió el magistrado Armando Novoa (Polo Democrático) que el uribismo se podría quedar por fuera de la próxima contienda electoral si se ‘comprueba’ el ingreso de dineros de Odebrecht a la campaña de Zuluaga. No se nos haga raro que al CD lo saquen de taquito mientras que las acusaciones contra el santismo se archivan. El Nobel de Paz y su camarilla tienen patente de corso para hacer lo que sea y seguir posando de impolutos.

(Publicado en el periódico El Mundo, el 13 de febrero de 2017).

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Posted by Saúl Hernández

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