Al margen de las razones por las que Rodolfo Hernández superó a Federico Gutiérrez sin llenar plazas públicas, como este, ni esbozar propuestas interesantes o, al menos, asistir a los debates, es fundamental entender que lo primordial es que el candidato de la extrema izquierda no llegue al poder; es decir, cualquiera menos Petro. Por eso, hay que apoyar al ingeniero Hernández, por el bien de Colombia, aunque no nos convenza en varios aspectos.

No hay duda de que para Petro era importante quitarse de encima a Gutiérrez para la segunda vuelta y lo logró. Si bien no es fácil explicar que Fico solo haya ganado en un departamento, Antioquia, en tanto que Rodolfo se impuso en trece departamentos, sería muy aventurado hablar de fraude, así fuere evidente la falta de garantías.

Suponiendo, entonces, que el ejercicio electoral fue transparente, y que no hubo errores por parte de la Registraduría, sería necesario reconocer que la situación en Colombia es mucho más grave de lo que se cree y que la gente no está buscando un candidato serio al que le quepa el país en la cabeza sino un populista que prometa cosas que no puede cumplir.

Pero cualquiera es preferible a Petro, eso hay que repetirlo mil veces. Y el viejito Hernández es una persona meritoria: un empresario exitoso que calcula su fortuna en alrededor de cien millones de dólares; que no ha robado, no ha secuestrado, no ha matado, no ha extorsionado ni ha delinquido de mil maneras como sí lo ha hecho Gustavo Petro.

Es todo un logro que un empresario se convierta en un fenómeno político en un país donde se suele satanizar al empresariado y a los ricos, en general. Pero su triunfo al pasar a segunda vuelta se debe más a su independencia dado el resentimiento que existe por la política tradicional.

En efecto, mientras Fico recibía el apoyo de los partidos Liberal y Conservador, incluso compartiendo tarima con el inefable Gaviria Trujillo, el viejo Rodolfo se mantuvo inamovible y no quiso hacer pactos con nadie. Ni siquiera aceptó hacer parte de las consultas y cumplió su promesa de ir solo hasta el final. De hecho, les dio ‘pasto’ a sus rivales dejando la campaña en stand by mientras se iba de visita papal, todo lo cual no fue visto como un acto de irresponsabilidad sino como una muestra del cumplimiento de su palabra. Y su palabra riñe en todo con el discurso oficial.

Los colombianos ven en Rodolfo a un papá o un abuelo que puede destrozar el depravado andamiaje político del país, pero sin usar el venenoso comunismo de Petro, lo que plantea para este el problema de que le han encontrado remplazo a su «cambio» por uno que sí promete mejorar en vez de suicidarnos, aunque pocos calculen por ahora la soledad que padecerá el ingeniero para enfrentar desde el poder a tantos intereses.

Doce millones suman los votos de Fico, Fajardo y Rodolfo contra los 8,5 de Petro, que podría sumar dos más. Hay dos populistas de dónde escoger; uno bien intencionado y el otro, un bandido impune que pretende acabar con Colombia. No hay que pensarlo mucho, ¿seremos tan idiotas?

Posted by Saúl Hernández

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