Al momento de escribir esta nota, el papa Francisco aún se encuentra en su periplo por Colombia, por lo que ya habrá tiempo para referirnos a los temas gruesos. Por lo pronto, señalemos que Su Santidad ha insistido en “la reconciliación de las partes”, como si 50.000 bandidos fueran iguales a 50 millones de colombianos de bien. Es la misma tesis de Santos, que el Papa, sin duda, vino a respaldar y reforzar.

Pero hay cosas probablemente triviales que pueden ser de mucho interés. Una de ellas es el número de asistentes a las misas papales, un dato que es sacado como del sombrero de un mago sin el menor pudor. Para la muestra está la misa campal en el parque Simón Bolívar de Bogotá. En los medios se informó copiosamente que solo podrían entrar 550.000 personas, aforo controlado mediante entrega de boletería gratuita. Ese era el número de boletas, no había más.

Sin embargo, inmediatamente terminó la misa, los medios informaron que según los organizadores (¿el gobierno de Santos?), el número de asistentes se había casi triplicado, llegando a 1.350.000 personas; algo así como la multiplicación de los peces y los panes. Nadie preguntó de dónde salió esa cifra, cómo se calculó y por qué se permitió entrar gente sin boletas cuando estas se reparten precisamente para evitar que el aforo se desborde con los peligros que ello acarrea.

Hay suficientes indicios para considerar que esa afluencia al parque Simón Bolívar es, cuando menos, una exageración. Para empezar, usando herramientas de Internet como Acme Planimeter (basada en Google Maps), se puede establecer con certeza que este parque —entre las carreras 60 y 68, y las calles 53 y 63, de Bogotá— tiene un área aproximada de 100 hectáreas, de las cuales (viendo imágenes áreas) se puede concluir que cerca de la mitad están ocupadas por un gran lago, frondosas arboledas y algunas estructuras, como un parqueadero y el templete eucarístico utilizado en las anteriores visitas papales.

Por tanto, hay unas 50 hectáreas relativamente libres que podrían ser ocupadas por los asistentes a un evento de esta magnitud, pero observando las tomas aéreas de la misa papal, y concretamente un video publicado por el periódico El Tiempo, es evidente que los asistentes solo ocupan cerca de la mitad de esas áreas, y claramente se ven grandes zonas del parque totalmente vacías. Es decir, solo unas 25 hectáreas habrían sido ocupadas por la multitud.

Ahora, ¿cuántas personas caben por hectárea en eventos de este tipo? Hay consenso en el sentido de que lo usual en estas concentraciones es una densidad de 4 personas por metro cuadrado, en caso de estar de pie. Más de eso es carreta. En caso de estar sentados, la densidad se reduce prácticamente a la mitad. Una densidad tipo Transmilenio en hora pico, de 8 o 9 personas por metro cuadrado, resulta insoportable en un evento de larga duración.  Así que por hectárea cabrían 40.000 personas, para un total de 1.000.000 en esas 25 hectáreas, cifra que sería sensiblemente menor por el uso de silletería en una amplia zona frente a la tarima principal.

En resumidas cuentas, para concentrar 1.350.000 personas, de pie, se requieren por lo menos 33 hectáreas totalmente colmadas, lo cual evidentemente no se dio. Incluso, hay quienes hablan de 2 millones de asistentes que solo caben en sus mentes calenturientas. Y en Medellín fue igual. Se dispusieron cerca de 20 hectáreas con muchísima silletería en la zona central y cantaron una asistencia inverosímil de 1.296.000 asistentes.

Esas exageraciones son innecesarias. A pesar del notorio declive de la Iglesia Católica, el Papa es admirado por multitudes, aunque ninguna cantidad es suficiente cuando se quiere aprovechar su figura y discurso para cosechar réditos políticos.

(Publicado en el periódico El Mundo, el 11 de septiembre de 2017).

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Áreas medidas con Acme Planimeter

Video del periódico El Tiempo

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Posted by Saúl Hernández

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