Está muy preocupado y confundido el presidente Santos con el resultado adverso de las encuestas y ello lo ha llevado a cometer uno de sus peores errores en materia política: irse lanza en ristre contra el expresidente Álvaro Uribe, con la queja de que las “noticias negativas sobre Colombia, en el mundo, vienen de las Farc y de Uribe”.

La andanada de Santos surge de un estudio que la Presidencia de la República contrató con la firma bogotana Global News Intelligence Latinoamérica, un estudio del que deberíamos conocer su costo, sus verdaderas motivaciones y los detalles técnicos, y que hace recordar la forma poco profesional como la Canciller trató de demostrar el supuesto éxito de la Cumbre de Cartagena, y justificar los más de 60.000 millones ‘invertidos’, comparando un mamotreto que —a decir suyo— contenía las noticias positivas que generó la cumbre, con un delgado folleto que contenía las negativas, cuando la verdad es que ese evento solo trascendió y solo se recordará por el affaire de miembros del Servicio Secreto de los EE. UU. con una prostituta.

Pues bien, aquello es apenas una anécdota frente a la forma canalla como se ha querido divulgar este malhadado estudio pues Santos, otra vez, le mintió al país. No son las noticias negativas sobre Colombia lo que se analiza ahí sino las menciones negativas sobre el Gobierno colombiano, que son dos cosas muy distintas.

En ese sentido, según la firma responsable, el análisis efectuado entre el 18 de abril y el 18 de junio, arrojó que el 40,2% de las declaraciones críticas hacia el Gobierno de Colombia en prensa internacional provinieron del expresidente Uribe, el 15,2% de Roméo Langlois y el 12,2% de las Farc. Nótese la desafortunada ‘coincidencia’ de que también en este aspecto las Farc resultan exculpadas, tal y como ha venido sucediendo en el actual gobierno, mientras Langlois, víctima de secuestro —hasta donde sabemos— por parte de esa organización terrorista, es señalado como un crítico de la administración de Santos.

Pero lo más grave de todo es que el presidente Santos no solo mintió sobre el objeto de estudio de este monitoreo de medios sino que trató de igualar la actividad dialéctica del expresidente Uribe con el terrorismo de los angelitos de las Farc, con la intención de mejorar su alicaída imagen pisoteando la de Uribe, cuestión que no entraña ya el simple pecadillo de mezclar peras con manzanas, sino algo realmente grave, injurioso y calumnioso.

Mientras las noticias que generan las guerrillas, como bien sabemos los colombianos, son todas malas, de muerte y destrucción —bombas, secuestros, asesinatos y cosas por el estilo—,  las malas noticias que estaría generando Uribe son las críticas que le hace a Santos. Críticas que se hacen dentro del más riguroso respeto por los valores democráticos; críticas que todos los ciudadanos tenemos el derecho de formular; críticas que tienen por objeto mejorar, construir en vez de destruir. Si, tal vez la ropa sucia se lava en casa pero es una bellaquería creer que cosas tan disimiles son comparables.

El expresidente Uribe debió soportar las críticas acerbas de sus tres antecesores sin que su popularidad se viera disminuida un ápice. Soportó también las críticas destructivas de sectores políticos que parecen más afines al terrorismo que a la democracia y salió igualmente airoso. Por eso es una aberración que el presidente Santos crea que su caída en las encuestas es fruto de la oposición de su antiguo mentor y no, simplemente, del descontento que generan sus políticas.

Grave error el de Santos, creer que Uribe es cosa del “pasado” y que se debe arrumar en un trastero como un “mueble viejo” donde nadie pueda oír sus opiniones. ¡Qué mal asesorado está el Señor Presidente! Contratar un estudio veleidoso para saber no qué se dice de Colombia sino qué se dice de él y luego usar esa información contra la figura más prominente de la política colombiana es el mayor desatino que este jugador de póquer ha cometido en estos casi dos años en la Casa de Nariño. ¡Ahora sí, se le fueron las luces!

(Publicado en el periódico El Mundo, el 9 de julio de 2012)

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Posted by Saúl Hernández

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