farc-congresoLo habíamos adelantado hace muchos meses. La elegibilidad de los terroristas de las Farc no estaría apegada al voto libre y democrático sino a un número de curules asignadas mediante ley, lo que se conoce como ‘circunscripción especial’, así no reciban ni un solo voto.

Las Farc acaban de anunciar en Cuba que, con miras a su participación en política, solicitan una ‘circunscripción de paz’ que no solo implicaría su ingreso al Congreso de la República sino también a las asambleas departamentales y a los concejos municipales. Es decir, el asalto a la democracia colombiana.

Por supuesto que el pulso de la negociación va a girar en torno del número de curules a asignar. Ya de tiempo atrás, se rumoraba que las Farc pedirían 30 curules, la mitad de ellas en el Senado y la otra mitad en la Cámara, lo que a todas luces es absurdo porque ellas están muy lejos de representar el 15% de la población; ni siquiera representan el 1%, por lo que entregarles 2 curules sería, de por sí, un acto de extrema generosidad.

De hecho, sería un absurdo mayúsculo que las curules que el gobierno de Santos les regale sean de las que actualmente han alcanzado, en franca lid, los partidos minoritarios, que inmediatamente resultarían excluidos al reducirse el número de escaños que quedarían en verdadera disputa democrática. Por eso, esas curules deberían ser adicionales y temporales, por uno o dos periodos como máximo.

El Senado tiene 102 escaños en la actualidad. Si a las Farc les conceden 2, debería quedar, temporalmente, con 104 para que ese obsequio no atropelle los derechos de minorías respetuosas del orden constitucional que no tienen las manos manchadas de sangre. Lo mismo debería ocurrir en la Cámara, las asambleas y los concejos.

Pero es obvio que las Farc no se van a transar por dos sillones, acaso ni por diez. Ya decía Gabriel Silva —el álter ego de Santos— en un debate radial (Hora 20, 20/03/2013), que le parecía una infamia que las Farc se contentaran con 10 curules y que esa no podría ser una razón para dejar 50 años de lucha. Mejor dicho, que eso es muy poco, que la guerrilla quiere un gran pedazo del pastel y que Santos está dispuesto a dárselo.

Es más, estaría por verse que acepten, por lo menos en el papel, lo de la temporalidad. Lo otro, que sean curules adicionales, suplementarias o agregadas, seguramente no lo aceptarán porque aumentar la composición de los órganos legislativos incrementa también la conformación de las mayorías necesarias para hacer aprobar leyes, cosa que las Farc buscarían en alianza con partidos de izquierda, algunos de los cuales le son claramente afines mientras que otros han sido, por lo menos, ambiguos, en su rechazo al terrorismo.

Entonces, ¿cuántas curules pretenderán? Para contestar esa pregunta es necesario establecer cuántos terroristas conforman la cúpula de las Farc. Entre el Estado Mayor Central, con 25 miembros, el Secretariado, con 7, los comandantes de Frente y Bloque, las comisiones internacionales y algunos personajes que se animen a salir del clóset, estaríamos hablando, cuando menos, de unas 70 personas, por lo que el rumor de las 30 curules en el Congreso no parece tan aventurado. Al resto los ubicarían en las asambleas y concejos de los principales departamentos y ciudades capitales y, en los de menor importancia ubicarían a esos César Jerez que pululan en universidades, sindicatos y oenegés. ¿Será que los colombianos no ven la gravedad de este asunto?

No olvidemos que el fiscal Montealegre ha vuelto a recular y ahora dice que delitos de lesa humanidad podrían gozar de suspensión de la pena, o sea de impunidad, para hablar claro. Y ha anunciado que la Fiscalía investiga delitos de lesa humanidad de las Farc y las Auc. Pero mientras de estas últimas menciona a los cabecillas que están en cárceles gringas, de las Farc solo incluye a ‘Karina’ y ‘Martín Sombra’, que, con otros pocos, harán las veces de chivos expiatorios mientras sus máximos responsables se toman el país desde adentro.

(Publicado en el periódico El Mundo, el 5 de agosto de 2013)

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Posted by Saúl Hernández

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