10568887_703139269765798_6894459075278162070_nMientras el Gobierno mancilla el honor militar sentando en La Habana a oficiales que constitucionalmente tienen prohibida la deliberación política, aquí las Farc asesinaban a tres policías en el Cauca y persistían en actos de terrorismo como la quema de camiones, los derrames de petróleo, la voladura de oleoductos o los ataques a campamentos petroleros y a obras de infraestructura energética como Hidroituango.

Y si no fueron a deliberar, su presencia allá era innecesaria y exponía a la institución castrense a una humillación. La deshonra queda clara en las palabras de ‘Iván Márquez’, quien habló de “fuerzas armadas de las partes”, sentadas “en igualdad de condiciones”, discutiendo asuntos “políticos nodales”, “cuya solución es condición para que una organización insurgente pueda dar el paso a la lucha política abierta, y la sociedad sienta el alivio de la finalización del terrorismo de Estado”. ¿“Partes”? ¿“Igualdad”? ¿“Terrorismo de Estado”? Un verdadero atrevimiento cometido con la bendición del Jefe de Estado. [Lea el comunicado de las Farc]

Todo esto en un mar de contradicciones, porque mientras Santos anunciaba la entrada a una etapa decisiva de los diálogos en la que se definirían el cese bilateral del fuego y la dejación de armas, De la Calle expresó que esto solo sería al final del proceso, que no será este año como ya lo anunció el doctor Londoño, no Fernando, sino Rodrigo, el mellizo de Caballero.

Y a pesar de que las guerrillas son las mayores victimarias del país, como lo confirma un informe de la Unidad para la Atención y Reparación a Víctimas, el manejo que se les está dando a las mismas apunta a diluir la responsabilidad de las Farc para garantizar su impunidad. En contraste, ‘Popeye’, el sicario de Escobar, está a punto de lograr su libertad tras 23 años de cárcel y reiteradas manifestaciones de arrepentimiento, pero aun así algunos que están a favor de la impunidad para las Farc consideran que su castigo ha sido poco. Tamaña incoherencia demuestra su falta de razón.

El que sí tiene razón es el Procurador al llamar la atención sobre el “inexcusable silencio” del Gobierno con respecto a los dineros mal habidos de las Farc. ¿O acaso la firma de un papel es excusa suficiente como para que este sainete sea también una lavandería? Y hay otra inquietud de ocasión: ¿tiene el nombramiento de Ernesto Samper, como secretario general de Unasur, el objetivo de crear una corte penal de bolsillo que absuelva a los terroristas y persiga a los “enemigos de la paz” y a quienes incurran en el delito de opinión?

¿Por qué el presidente Santos deplora la “cobarde” y “horripilante” muerte del periodista norteamericano James Foley mientras calla ante hechos igual de abyectos cometidos por las Farc? ¿Recuerdan a los policías Edilmar Muñoz y Germán Olindo Méndez, degollados en Tumaco (Nariño) el pasado mes de marzo? ¿Qué dijo ‘Juampa’? ¿Qué dijo sobre el asesinato del periodista Luis Carlos Cervantes, a quien la Unidad Nacional de Protección le retiró el esquema de seguridad que porque al limitarse a poner música en la emisora no corría riesgo alguno? ¿Recuerdan que Santos pidió hace poco un “cese inmediato” del fuego en Gaza? Luz de la calle, oscuridad de la casa…

¿Qué marcha bien? El economista Jan Kregel dice que hay enfermedad holandesa y un desempleo disfrazado del 40 por ciento. El presupuesto está altamente desfinanciado en por lo menos 12,5 billones. De las prometidas 100.000 casas gratis apenas van 17.000. Y Rudolf Hommes renunció a la coordinación de los proyectos para San Andrés que prometió Santos porque sabe en qué terminan sus compromisos y el trato que les da a sus ‘amigos’. Que lo diga el expresidente Gaviria.

(Publicado en el periódico El Tiempo, el 26 de agosto de 2014)

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Posted by Saúl Hernández

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